Dos generaciones de salvadoreños crecieron entre chatarras asesinas, un hombre que se apellidaba Infierno, frases acartonadas y un malvado genial, mitad hombre y mitad mujer -¿qué ondas ahí?-. Mazinger Z fue acaso la serie de muñequitos más exitosa de la televisión salvadoreña, y permitió a los jóvenes que ahora engrosamos las filas de la vergonzosa clase media comprender un poco de la idiosincracia japonesa.
Es un hombre serio. Trabaja de ocho a cinco, a veces mete horas extras para oprobio del jefe de personal, chinea con orgullo a sus dos bebitas y se embriaga las noches de viernes, platicando de la coyuntura nacional, su reciedumbre a bailar salsa u otros temas igual de pueriles. Es un salvadoreño común y corriente, que no entendería el amanecer sin el amor de su esposa -a la que no sabe si ama por pasión o por costumbre-, odia a los microbuseros y requeteodia a esos muñequitos sangrientos que le sustituyen por las tardes en el corazón de sus pequeñas.
Ahora grita barbaridades a sus subalternos, y elogios deshonestos a sus superiores, pero ese mismo tipo, hace veinte años, sólo tenía cinco frases en su vocabulario: juguemos fútbol, hay toque de queda, me gusta la vecina, scrander y pilder.
Las tres primeras frases no requieren mayor elucidación. Las dos últimas palabras, tampoco Pero, siguiendo esa fea costumbre de incurrir en la repetición y el hiperbaton, intentaré explicarlas, invocando un nombre: Mazinger Z.
Churritos y botonetas
Mi dentista no lo sabe, pero el noventa por ciento de mis caries son culpa de aquel robot. Para disfrutar al máximo aquella media hora de peleas infernales me armaba de unos cuantos centavos -nunca supe de dónde los sacaba- y compraba diez bolsitas de botonetas y otro tanto de churritos. Ordenaba las botonetas en colores, y luego me comía las blancas, las amarillas, las rosadas... ¿Neurótico? Tal vez, pero aquella costumbre tan insólita -y fatal para mis muelas- era tan lógica como la de guardar profundo silencio mientras Koji Kabuto se empecinaba en coquetear con Sayaka y destruir enemigos a placer.
Diez años antes, otros niños, comiendo arroz y pescado en lugar de chucherías tercermundistas, acaso padecieron la misma fiebre que yo. Por algo Mazinger Z es considerado el antes y el después de los mangas japoneses.
Como "manga" se entiende a los muñequitos animados de origen nipón.
La palabra nació en 1958, cuando la ahora millonaria compañía de animación Toei Doga llevó a la televisión un clásico de la mitología china: La Serpiente Blanca.
Los siguientes años fueron de prueba y error, toda vez que el comic asiático se empecinaba en copiar los moldes del americano. Hacia 1963, el artista Osamu Tezuka, de la productora Mushi, dio por fin con el clavo: la palabra era robot.
Mientras los yanquis mantenían con los rusos una verdadera guerra por hacerse con el espacio, y Yuri Gagarin se pavoneaba de haber dado cincuenta vueltas a la Tierra, los japoneses, aún marcados por el síndrome de Hiroshima y un ancestral temor al desarrollo, asumían de a poco la necesidad de incorporarse a un nuevo mundo, tecnologizado. Tetsuwan Atom (Astroboy, en buen castellano) fue el primer gran dibujo animado de la tele nipona.
El muchachito, que volaba y hacía mil y una tonteras en blanco y negro, prendió la mecha, y le sucedió Tetsujin 28, otra máquina, más bien grande, creada por el lápiz de Mitsuteru Yokoyama. Si bien esta idea de un robotón justiciero no pudo competir con Godzilla o el Capitán Ultra -series actuadas que rescataban la satanización de la radioactividad-, una década después se convertiría en inclaudicable mina de oro... para los odontólogos.
De Kimba a Kabuto
Los sesentas contemplaron el nacimiento y muerte de tres grandes comics animados: Shonen Ninja Kaze no Fujimaru, Big X y Zero sen Hayato: un guerrero marcial, un soldado gigante que pelea con los nazis -¡ah, la memoria histórica!- y las aventuras de unos pilotos durante la Segunda Guerra Mundial, respectivamente.
Hacia 1965, Osamu Tezuka regresó a las andadas, ideando Jungle Taitei (Kimba, el León Blanco), que causó un verdadero furor. Basado en los trazos de los estadounidenses hermanos
Fleischer y en una historia de reivindicación personal y defensa de los preceptos monárquicos, Osamu se ganó el mote de Dios del Manga. La historia era tan hermosa que Disney Productions se basó en ella para "The Lion King" -aunque no lo admitirán jamás-.
A fines de los sesentas vinieron nuevas ideas: chicas fresas, adolescentes rebeldes, de vez en cuando un karateca invencible. No había clic. El público joven quería algo más apegado a la realidad y menos a la bucólica visión de los dibujantes, que recurrían preferentemente a líneas argumentales al estilo de "Mujercitas" o el novelón rosa que a la violencia y el maniqueísmo intrínsecos al doctrinario japonés.
La casa editorial Toei Doga, en asociación con la productora Dynamic Kikaku tuvo el acierto de dar a los aficionados lo que querían... y vino Mazinger Z.
El protagonista, Koji Kabuto, no tiene padre -el doctor Kenzo murió hace años- ni madre, pero sí un hermanito insoportable -Shiro-, y una herencia difícil de asimilar: salvar al mundo de las manos del Doctor Hell, utilizando para ello un robot que debe pilotar sin manual de instrucciones ni escapulario.
Su abuelo, el doctor Juzo Kabuto, construyó la máquina, bautizada como Mazinger Z, para contrarrestar la idea de uno de sus colegas -Hell- de conquistar el planeta utilizando las secretas artes de la construcción robótica de la civilización cretense (¡genial!).
El robot mide 18 metros de alto, pesa 20 toneladas y puede alcanzar una velocidad de 360 kilómetros por hora. Está construido con la casi indestructible aleación zeta y energía fotoatómica. Es manejado merced a un pequeño jet que se instala en su cabeza, denominado pilder. Tiene la capacidad de arrojar rayos láser a través de los ojos, vientos huracanados por la boca, rayos fotónicos desde el pecho, misiles, una especie de taladros que le salen de los codos... Ah, y vuela luego de conectarse al scrander, que son una especie de alas impulsadas a propulsión.
Era la primera vez en que el protagonista no era, ni un androide, ni un robot manejado a control remoto, sino desde adentro. Parece simple y tonto, pero eso -y la excelente caracterización de los personajes- hizo de Mazinger Z un clásico. La serie, de 92 episodios, fue dirigida por los animadores Yugo Serikawa, Tomoharu Katsumata, Nobuo Onuki y Bonjin, con arreglos musicales de Michiyaki Watanabe, y transmitida en Japón entre 1972 y 1974, con un éxito bestial. Luego fue llevada a Italia, Francia, Alemania, Estados Unidos y América Latina. Los resultados fueron igual de gratificantes, y le sucedieron una treintena de secuelas: Great Mazinger, UFO Robot Grandizer, Kotetsu Jeeg, Blocker Gundan Machine Blaster y demás.
Tips inolvidables
Si bien los preceptos generales de la historia son bastante occidentales -el bien contra el mal, el amor como paliativo de los desastres, la relación filial, los problemas inherentes a la adolescencia-, había algo en aquel muñeco que despertaba pasión.
Cuando pequeño, pensé que el secreto radicaba en los nombres de sus enemigos -Douglas M2, Barras K7, Genocider F5- o en la comicidad que suponían Boss (su amigo fanfarrón) y unos doctores cuyos nombres no recuerdo, que eran algo así como los Tres Chiflados.
Ahora, cuando recuerdo aquella etapa de mi niñez con una nostalgia aplastante y particular envidia en noches como ésta, llenas de silencio y melancolía, reparo en la sordidez de los villanos y en la fragilidad de los héroes.
Es cierto, el Doctor Hell es un malo típico -cerebral, frío y desapasionado- pero su sirviente y jefe operativo, el Barón Ashler, por ejemplo, es desquiciante. Es un monje, mitad hombre y mitad mujer -cruda y cruel alegoría a la homosexualidad-, que se nos presenta tocando en un órgano la macabra Tocata en D Menor de Johann Sebastian Bach.
El Conde Decapitado, que es otro lugarteniente de Hell, es un nazi con la cabeza separada del cuerpo merced a un artilugio tecnológico. El Duque Gorgón es mitad tigre y mitad hombre, y más malo que la leche cortada.
En tanto, Sayaka es una quinceañera coqueta y reinvindicativa; Koji es un chico pelo largo, pendenciero, huérfano y con una promesa demasiado fuerte para su inmadurez: mantener segura a la humanidad. Afortunadamente, Mazinger vence a los 91 robots de Hell y su pandilla, hasta matar a Ashler, al Conde Decapitado y al mismísimo científico loco, y en el último episodio, es derrotado por dos robotones kilométricos, sólo para ser salvado en el último instante por otro Mazinger -Gran Mazinger, o Mazilga-, creado por su padre... que estaba vivo, trabajando en un laboratorio submarino, perfeccionando las técnicas del doctor Kabuto.
El final también suena tonto, y quizá demasiado trillado, pero si usted se presenta una de estas noches al coloquio de cualquier grupo de treintañeros y les arroja el nombre de aquel semidiós de hojalata sin previo aviso, le aseguro que no recibirá reproches y mucho menos indiferencia. Es incluso posible que termine escuchando, cajetillas de cigarrillos de por medio, una larga charla sobre la calidad de los muñequitos de antes y la pobreza narrativa de los de ahora.
Además, les hará un favor, devolviéndoles por unos minutos la esperanza perdida con el paso de los años y la multiplicación de las obligaciones, esas que, cuando fuimos niños, se reducían a contar botonetas, amar a nuestros padres y, de vez en cuando, pensar que con nuestros corazones bastaba para hacer de éste un mundo mejor.
Los hijos de Mazinger
El suceso de Mazinger Z supuso la reproducción de una centena de historietas, sustentadas en el mismo concepto y fácilmente olvidables. Rescato solamente cuatro, para no hartar al lector:
Síntesis: Koji se ha marchado a estudiar a Estados Unidos, mientras su padre, Kenzo, ha terminado de construir al Gran Mazinger. El robot es pilotado por un hijo adoptivo del doctor Kabuto, Tetsuya Tsurugi. También hay una fémina, Jun Hono, que maneja a Venus Alpha, y unos malos horripilantes -por lo pobre de la idea, mitad plantas y mitad robots, que viven en el subsuelo.
Mientras, Shiro, el hermano de Koji, ha crecido, y maneja un robot que se llama Junior Robot.
Nombre: UFO Robot Grendizer
Concepto original: Go Nagai
Año: 1975
Producida por: Toei Doga
Episodios: 74
Dirigida por: Tomoharu Katsumata, Masamune Ochiai y Masayuki Akemi.
Síntesis: Duke Fleed es el príncipe del planeta homónimo, exiliado por el malvado King Vega, que quiere -¡cuándo no!- conquistar la galaxia. Duke escapa en una máquina que puede convertirse en robot, y llega a la Tierra, donde es adoptado por el profesor Umon. Luego, Vega intenta conquistar el globo terráqueo, y Duke decide combatirlo con su chatarra biónica, bautizada como Grendizer. A tales nobles efectos cuenta con la ayuda de tres robots: Marine Spacer, Drill Spacer y Double Spacer, este último manejado por Koji Kabuto.
Síntesis: Durante una excavación arqueológica, el profesor Shiba encuentra un cinturón de bronce con una inscripción. Los jeroglíficos aseguran que la perdida y malvada civilización de los Haniwa revivirá pronto para conquistar la tierra, y sólo una cosa puede detenerlos: un robot (otram vex). El cinturón contiene una fuente de poder magnético, que en manos del hijo de Shiba, Hiroshi, transforma a cualquier ser humano en una máquina inexpugnable: Steel Jeeg... etcétera, etcétera, etcétera.
Nombre: Blocker Gundan Machine Blaster
Concepto original: Toshihiko Sato
Año: 1976
Producida por: Ashi Production
Episodios: 38
Dirigida por: Toshihiko Sato
Síntesis: La Tierra es invadida por los Moguru, una civilización malvada dormida durante milenios. El doctor Yuri, jefe de la Organización para la Defensa de la Tierra -ojo, no son ecologistas- decide organizar a cinco chicos con un poder especial, denominado Y Power, para conducir cada uno una máquina. Las cinco máquinas, ensambladas, forman un robot poderoso llamado Blocker Gundan Machine Blaster, que vence uno por uno a todos los monstruos creados por la maléfica Hellqueen.
Este fue uno de varios artículos sobre cómics, historietistas y dibujantes del género que escribí y publiqué en El Diario de Hoy en 1999... sí, algo así como en la prehistoria. Sean indulgentes por favor, los publicaré poco a poco.
Como buen historietista, hizo suyos un estilo de dibujo y una narrativa insólitamente frescas. Como buen intelectual, no despreció al hombre de la calle, convirtiéndolo en protagonista de su discurso. Como buen latinoamericano, retrató la coyuntura y la estructura con fidelidad.
Joaquin Salvador Lavado es considerado por muchos como el pionero del nuevo comic latinoamericano, como el pampero que dejó marcado con su paso, por los llanos campeados por la desidia, un camino que luego seguirían otros insignes como su connacional Fontanarrosa y el extremista Rius -igualmente genial-.¡Y eso que nunca se tomó la sopa!
Su hija predilecta odia la sopa. Mafalda reivindica el valor del churro y el chocolate, acaso poco nutritivos pero no por eso menos deliciosos, por sobre el oprobio vitamínico de ese esperpento denominado caldo. Sin embargo, su padre hizo del menjurje aguado la clave de un éxito de 43 años, los que cuenta como profesional de la historieta.
Fundiendo en uno solo unos gramitos de surrealismo, una poca de absurdo, mucha introspección y un sobrecito de existencialismo y cotidianeidad -en cubitos-, Joaquín Lavado se ganó un lugar de privilegio en el comic mundial, elevando la inteligencia a la categoría de superhéroe.
Los primeros años
Quino -diminutivo de Joaquín- nació en Mendoza, Argentina, el 17 de julio de 1932. Menor de tres hermanos, apenas contaba tres abriles cuando su tío, un dibujante publicitario, le descubrió el mundo de los dibujitos, entreteniéndole toda una noche con sus monitos. Tras la muerte de su madre, en1945, y la de su padre, en 1948, el joven se entrega por completo al arte como sustituto del cariño. Luego de inscribirse -y abandonar muy pronto- la Escuela de Bellas Artes, dibuja su primera historieta con fines comerciales en 1950.
Ese primer intento no resultó del todo gratificante, y no logra vender ni uno solo de sus chistes. Tras cuatro años de insistencia, consigue que el semanario "Esto es" le publique algunas cosas, y el siguiente lustro sería un trabajo de hormiga soviética, metiendo un cuentecito por aquí y un refrancito por allá.
Contando, a los 28 años, con una buena colocación profesional, se casa con Alicia Colombo, que sería su compañera para toda la vida, y monta su primera exposición en una librería de Buenos Aires. Todo caminaba sobre ruedas para un hombre común y corriente, con expectativas comunes y corrientes y una capacidad intelectual común y corriente. Pero, tratándose de Quino...
En 1963, azuzado por su esposa, la fuerza nutricia para renacer todas las mañanas, publica su primer libro de recopilación de chistes gráficos, editado con el poco sugestivo título de "Mundo Quino".
Medianamente aburguesado -"fresa", como diría Ana-, Joaquín se juega la estabilidad económica de su incipiente matrimonio, buscando dinero debajo de las piedras. Por otro lado, se la había cruzado entre ceja y ceja hacer una tira cómica de niños. Consciente que los infantes tienen, además de una ternura intrínseca, una psicología diferente, intuía el potencial de esa idea. Y un día, la necesidad y la gana se cruzaron a la vuelta de un café.
Su amigo Miguel Brascó lo contactó con Agens Publicidad. Los ejecutivos de la agencia publicitaria querían promocionar los electrodomésticos Mansfield, a través de una campaña encubierta, acaso una historieta que combinase al revolucionario Peanuts -Rabanitos- con la tradicional y clase mediera Blondie -Pepita-.
Quino acepta, e idea una familia promedio en la que pueden reconocerse a una niña de pelo duro, simpática pero no bonita, como personaje central. También están los padres de la beba, y una retahila de enanos poderosamente entrañables. A media labor, la agencia recuerda al artista una regla de oro: el nombre de todos los personajes debe comenzar con "M", en alusión a Mansfield.
No hay problema. Quino recuerda que en la novela "Dar la cara", de David Viñas, se habla de una pequeña llamada Mafalda, y adopta el nombre para su protagonista. Agens resuelve entregarle la tira al diario "Clarín", pero los editores perciben la publicidad encubierta y el acuerdo se rompe.
La campaña no se hace y los productos Mansfield nunca llegaron al mercado. Un poco abochornado, pero consciente de la calidad del trabajo, Quino lleva las tiras a "Gregorio", el suplemento humorístico de la revista "Leoplán", creado y dirigido por Brascó. Impresionado por el homenaje a "Periquita" que cree entrever en el dibujo, Brascó publica tres de las tiras. Dicen que hasta Julio Cortazar quedó prendado del personaje...
Exito mundial
Al año siguiente, a pedido de la revista de actualidad política Primera Plana, dirigido por su querido amigo Julián Delgado, Mafalda debuta oficialmente como tira cómica regular, el 29 de septiembre de1964. La efervescencia política en Argentina, dominada por el populismo militar y la oligarquía porteña, tocaron el hombro de Quino, que comenzó a darle texto a su personaje. Mafalda comenzó entonces a exhibir un inédito espíritu de justicia social, con humor pensante y cáustico. Siendo la sociedad argentina una que se precia de la palabra bien tratada y el juicio elaborado con puntillismo -por algo el resto de latinoamericanos los vemos con algo de recelo-, la creación de Joaquín hizo clic inmediato.
Con ella aparecieron sus padres, un típico matrimonio de clase media, y luego su hermanito Guille. A su alrededor estuvieron sus amiguitos: Manolito, el pragmático hijo del almacenero; Susanita, la que sueña con un hogar, y varios hijos; el autodesvalorizado Felipe; Miguelito, un simpático filósofo de lo intrascendente; y Libertad, una diminuta intelectual de izquierda.
El periódico "El Mundo" ofreció buena plata por la vedette, que salió de "Primera Plana" el 9 de marzo de 1965.
Al año siguiente se produce la primera recopilación de tiras de Mafalda en un libro. La edición se agotó en dos días, y si bien en diciembre de 1967 "El Mundo" desaparece, Quino continúa trabajando, de suerte que con su mudanza al semanario "Siete días", en 1968, el éxito continúa in crescendo. Comienza a publicarse en varios países de Sudamérica, y en 1969 surge "Mafalda, la Contestaria", primer libro europeo dedicado al personaje. La edición italiana fue prologada por el intelectual Umberto Eco, quien escribiría en uno de los acápites, que la nena es una "heroína iracunda que rechaza al mundo tal cual es... reivindicando su derecho a seguir siendo una niña que no quiere hacerse cargo de un universo adulterado por los padres". Luego, el madrileño semanario "El Triunfo" empezaría a publicar otros trabajos del dibujante argentino.
El adiós
El tipo estaba volviéndose loco, haciendo tiempo para sentirse cansado. En 1972, tras firmar contratos de merchandising para evitar especulaciones con el personaje,debe colaborar en la producción de una serie animada de Mafalda, dirigida por Catú, y todavía se permite, en colaboración con la editorial Siglo XXI, publicar su segunda antología de chistes gráficos, denominada "A mi no me grite".
Ortodoxo, tal vez demasiado tímido, pero en todo caso consecuente con el contacto personal exigido por su creación, Quino no se apoyaba en nadie para trabajar, a diferencia de las grandes casas editoriales yanquis -DC Comics o Marvel Comics-. Agotado, repetitivo, decidió poner fin a las andanzas de su famosa hija. El 25 de julio de 1973, se presenta, con cara de pocos amigos y una lágrima en el alma, a la redacción de "Siete días", y entrega las cuatro últimas tiras de Mafalda. Se traslada a vivir a Milán, y desde entonces produce 13 libros de humor gráfico: "Yo que Usted" (1974), "Bien gracias y Ud...?" (1976), "Hombres de Bolsillo" (1977), "Gente en su sitio" (1978), "La Buena Mesa" (1980), "Ni arte ni parte" (1981), "Dejenme Inventar", (1983), "Quinoterapia" (1985), "Si, Cariño" (1987), "Potentes, Prepotentes e Impotentes" (19899, "Humano se nace" (1991), "Yo no fui" (1994) y "Que mala es la gente" 1996).
Mientras, Mafalda era homenajeada en 26 idiomas, y sólo en Argentina, sus libros vendieron veinte millones de copias. Ganador del Trofeo Palma de Oro del Salón Internacional del Humorismo, nombrado "Caricaturista del Año" en Montreal, y "Ciudadano Ilustre como Maestro del Humor, la Sensibilidad y la Justicia de Proyección Nacional e Internacional" de Mendoza, incluso se le nomina rey de los restaurantes y cafeterías de Madrid, por haber contribuido con sus manifestaciones gráficas al prestigio y la difusión gastronómica. Claro, esa gente no vendía sopa.
Columna de opinión publicada el domingo 23 de abril de 2017 en la edición print de La Prensa Gráfica, a propósito del presidente de PROESA pero también como ilustración de los nuevos hábitos de la izquierda política salvadoreña.
No soy fan de Sigfrido Reyes.
Pese a que coincidimos en el gusto por las artes plásticas y la aspiración al cosmopolitismo, creo que es uno de los funcionarios públicos con peor actitud de la última década.
Por actitud no me refiero a que se haga el simpático cuando lo entrevistan o a que sea de los hipócritas que aparecen besando a niños en las campañas electorales.
Lo suyo no es un problema de histrionismo, sino de intolerancia. Más que ninguno de sus colegas de los dos gobiernos del FMLN, Reyes exhibió cada vez que pudo su incapacidad para manejar el disenso y la crítica, con expresiones groseras contra quien fuera, desde políticos de otros partidos hasta embajadores en el país, funcionarios del Órgano Judicial, analistas de distintos sabores y periodistas. Hasta Medardo González, que no tiene un don de gentes, eh, profuso, ha sido más diplomático que el presidente de PROESA.
En su esfera personal, cualquier salvadoreño puede descalificar a quien sea, ser intolerante a otros credos, discriminar por orientaciones sexuales y cultivar el odio. Pero cuando se vive de la función pública, aun si uno es profundamente antidemócrata, debe disimularlo.
A diferencia de esta regla de ordinario sentido común, Reyes y muchos de sus compañeros del partido oficial han dado rienda suelta a un apetito común: exhibir su desprecio por los que piensan diferente, como si todos los que cuestionan su trabajo y preguntan por sus actuaciones fueran execrables criaturas del infierno.
Cuando se ha vivido una década como empleado del servicio público, y cuando se ha construido un patrimonio familiar merced de la generosidad del erario que todos los contribuyentes alimentan con sus impuestos, ser humilde ante la crítica y apoyar con entusiasmo la transparencia no debería ser opcional.
La actitud de Reyes ha ido precisamente en la dirección contraria, y por eso se convirtió en un personaje impopular; era lógico luego de todos los denuestos que repartió en los últimos años y de publicitar más su apoyo a algunas causas internacionales que a las necesidades de la ciudadanía.
Pero solidario con uno de sus cuadros más fieles, el FMLN lo protegió, ofreciéndole una cartera que le garantizara bajo perfil, ser representante gubernamental en la esfera internacional y un salario superior al del presidente de la república.
En lugar de la exposición pública y los repetidos cuestionamientos periodísticos que sufrió como presidente de la Asamblea Legislativa, como cabeza de PROESA nadie le hace tantas preguntas, ni se cuestiona por qué no hay una sola acta de su consejo directivo en el portal de transparencia.
¿Reyes era el hombre ideal para ese trabajo? Quizá... ¿Ese era el trabajo ideal para Reyes? Obviamente no, porque esta semana el Gobierno enmienda los términos y le agrega un inesperado carácter diplomático, con hartos beneficios derivados.
Si el exdiputado tiene todos sus papeles en orden y la investigación que Probidad de la Corte Suprema de Justicia le sigue por presunto enriquecimiento ilícito le es favorable, debemos interpretar ese cambio de diseño de su cargo como solo otra consideración de sus padrinos en el FMLN.
Cualquier otro resultado del proceso que se le sigue, en cambio, nos obligará a aceptar que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional ha copiado otro de los rasgos que tanto le criticó a la derecha política, uno de los más odiosos: darle más valor a la militancia que a la decencia.
Un partido político puede sobrevivir por más antipáticos, desubicados y socialmente inválidos que sean sus dirigentes; de lo que no puede salir ileso es de una epidemia de inmoralidad.
Columna de opinión publicada hoy en la edición print de La Prensa Gráfica. Una reflexión sobre porque El Salvador es tan susceptible a los trolles de los dos últimos ex presidentes.
Ese dinero no volverá. Ninguno de esos centavos, de esos millones de dólares que exfuncionarios de distinto cuño le robaron a la ciudadanía regresará. Y si vuelven, serán solo centavos.
Así pues, el ejercicio que sigue ocupando buena parte de los esfuerzos de la Fiscalía General de la República tiene como propósito la reparación a las arcas públicas solo como figura retórica, como esa metáfora más veces amarga que dulce a la que llamamos justicia.
El principal valor de ese afán institucional es que los ciudadanos conozcamos la verdad de esos desfalcos, si tales prácticas fueron posibles además de por la calaña de los indiciados gracias a la existencia de un método.
Si hubo un método para despojar al Estado y beneficiar a particulares, entonces hubo un sistema que al menos lo permitió; si ese sistema existe, instalado en el aparato gubernamental, es porque hay una cultura de desprecio al interés público.
Talvez de las eventuales condenas a esos personajes derive una convicción ciudadana más firme y menos distraída sobre la naturaleza del poder político y su estatus como antípoda de la sociedad civil.
Consciente de esta posibilidad, el partido en el Gobierno y sus ujieres –algunos de ellos enfundados en la camisa de ARENA– hacen lo imposible para popularizar otra noción, la de que la justicia que pregona la contraloría a través de los casos de los últimos dos expresidentes es una vulgar vendetta política, y que la Fiscalía salvadoreña es una locomotora, una máquina de tripas al rojo vivo, con insaciable apetito por la destrucción.
En esa descalificación del trabajo fiscal, Elías Saca y Mauricio Funes gozan de impredecibles aliados: los enemigos que dejaron en la esfera política, en los medios de comunicación y el a veces chabacano manejo de la información de la misma FGR. Entre ellos, rebajan la discusión de estos casos al campo de la politiquería nacional, y transforman el análisis de lo sucedido en una carrera de insultos divertidos, la más salvadoreña de las virguerías.
La celeridad y facilidad con la que se pasa de la información a la opinión y de la opinión a la celebración de un resultado penal cuando los juicios no han superado la instrucción –o ni siquiera se han abierto– es de mal gusto tratándose de funcionarios de elección popular, increíble cuando proviene de profesionales del derecho, e imperdonable viniendo de informadores o periodistas.
El mal disimulado encono que se le tiene a uno o a otro expresidente en esas esferas facilita la confusión del ciudadano. Es una lástima que el énfasis no se ponga en la justicia que todos queremos, sino en la venganza que unos pocos necesitan.
Igual pasa con la política de comunicaciones de la Fiscalía, que si bien ya no raya en el culto a la personalidad característico de la administración de Luis Martínez, cae más veces de lo necesario en un exceso de detalles que, si no es en manos de un juez, solo sirven para alimentar el morbo y manipular a la opinión pública. Tal práctica es irresponsable per se y ni se diga en casos a los que la volátil opinión ciudadana es tan susceptible como los de la corrupción de los primeros funcionarios del Estado.
Tan urgente es desarmar esta máquina como aquella: la del linchamiento figurado como la del despojo del erario. Queremos la verdad, no brujas en una hoguera.
Si el periodismo español luce mal con forofos disfrazados de analistas a uno y otro lado, peor se ve el salvadoreño adoptando un pleito barriobajero.
El arbitraje del Barcelona-PSG, el 8 de marzo en Camp Nou, fue desastroso. Deniz Aytekin (alemán, 38 años) no sancionó un penalti de Javier Mascherano contra Ángel di María, y pitó dos a favor del Barcelona, uno de ellos bastante discutible.
Aytekin no era la mejor carta para ese partido. Este año, había pitado siete veces antes del 6-1 azulgrana; en tres de ellos superó las cuatro tarjetas, y en febrero arruinó un partido de Copa Alemana entre el Borussia Dortmund y el Hertha de Berlín, en el que sacó 10 amarillas y una roja.
En una escogitación al azar, comparando a Aytekin con otros dos árbitros que dirigieron vuelta de octavos de final de la UCL, el ruso Sergei Karasev (pitó Atlético de Madrid-Bayer Leverkusen) y el rumano Ovidiu Hategan (administró el Juventus-Oporto), queda clara la propensión del alemán a recurrir a la roja y a sancionar penaltis por encima del estándar.
En sus 54 partidos internacionales, exhibió un promedio de 0.46 penaltis, 0.3 expulsiones y 4.28 amonestaciones (http://worldreferee.com/site/copy.php?linkID=7373&linkType=referee&contextType=stats para una mejor descripción). Eso es el doble del ratio de penaltis de Hategan, que tuvo 0.19 expulsiones por partido. Ni siquiera Karasev, que apenas inicia su quinto año como internacional, tuvo números tan altos, y rozó el 3.31 en amonestaciones por salida.
El alemán es pues un árbitro al que puede definirse como tarjetero y con el penalti fácil. Sólo el apadrinazgo de Senez Erzik, vicepresidente del comité arbitral de la UEFA, y de otros funcionarios en la mesa de las designaciones continentales le permitió llegar a ese partido, con el resultado ya descrito.
Su actuación basta para no ponerlo a pitar en lo que queda del calendario UEFA 2016-2017. Pero, ¿su nombramiento es entonces una prueba de que la UEFA conspira a favor del Barcelona o en contra de otros clubes europeos, el Real Madrid entre ellos? ¿Sus errores lo demuestran? En lo absoluto. Y sobre lo infantil que resulta esa teoría es que va la segunda parte de este post.
Puntos suspensivos
La penosa performance de Aytekin se transformó en materia prima de la fábrica de descalificación mediática que el Barcelona y el Real Madrid tienen montada en sus áreas de influencia desde hace décadas.
Así funciona el periodismo deportivo español, y no han habido Segurolas ni De la Morenas que puedan detenerlo. El elogio es superlativo ("lo que ha hecho este Barça es lo más grande que se ha visto jamás" escribió Lluís Mascaró, director adjunto de Sport), y la crítica es superlativa, un efecto lógico cuando los periodistas y el medio para el que escriben se declaran abiertamente aficionados de un equipo y de los valores que le achacan, amén que forman parte de la misma mercadotecnia de un modo intrínseco.
Repentinamente, el triunfo del Barcelona se convirtió en la reivindicación de un estilo de juego, toda una imprecisión de parte de los analistas catalanes y proculés pues esa misma filosofía deportiva de la que hablan se fue diluyendo desde la salida de Josep Guardiola; es más, Luis Enrique llegó con el objetivo de alejar al Barcelona de ese abrevadero, no con el de darle continuidad. La ausencia de autocrítica en el camerino que dirige el asturiano tiene mucho que ver con este exitismo tan poco guardiolesco; en el club en el que jugar bien era preferible a ganar mal, ahora se está más cerca de Schuster que de Cruyff.
Y a la inversa, desde el otro patio se le endilgan al Barcelona unos favores arbitrales continuos que sólo se explican con una hipótesis a lo Fox Mulder según la cual la UEFA le ha facilitado arbitrajes condescendientes en la última, ¿qué?, ¿década? Sólo esa hipótesis, y no los méritos de planificación de Begiristain ni el talento de la planilla dirigida por Guardiola, explicarían la importancia del Fútbol Club Barcelona como modelo de juego en este siglo.
Esa simplificación absoluta de la historia del fútbol es una posición razonable viniendo de los aficionados madridistas de pura cepa, pero inaceptable del periodismo, a menos que se cuente con siquiera un indicio estadístico, o mejor aún con la confesión de Aleksander Ceferin.
Cuando los que reproducen en los medios de comunicación esas teorías y esas posiciones no son periodistas españoles sino salvadoreños, sólo caben unos avergonzados puntos suspensivos. Suficientes porquerías ocurren en el fútbol salvadoreño como para malgastar tiempo de análisis en teorías conspirativas allende el Atlántico. Hay charlas que sólo caben en un cafetín universitario.
Publiqué esta columna el domingo anterior, 12 de marzo para más señas, en la sección editorial de La Prensa Gráfica, inspirado mayoritariamente por mi sobrina mayor, una mujer inteligente y sensata, con preguntas sobre los temas más amargos de nuestra vida nacional, a la que no me la imagino perdiendo su tiempo en ninguno de los partidos políticos.
Mentes inteligentes aún florecen en la sociedad cuscatleca, jóvenes que quieren una primavera para el país, recuperar el espacio para caminar y ser.
Muchas de ellas se aglomeran en las universidades, disfrutando la fortuna de conocerse. Otras esperan una oportunidad de empleo; sin ella, no habrá estudio ni futuro posible, solo supervivencia. Demasiadas de ellas languidecen en un barrio sin mayor oportunidad que la del subempleo o la pandilla.
Toda esa juventud, patrimonio inalienable de El Salvador, figura de modo colateral en la agenda gubernamental. Asignatura imperdible de nuestros actuales cuadros políticos es garantizarle un futuro a esos ciudadanos a través de una mayor inversión en educación y de mejores oportunidades de primer empleo. Concentrar la discusión nacional en si los contribuyentes debemos o no pagarle la liposucción a esta diputada, o en si nuestra pensión debe ocuparse para costear los viajes de Sigfrido o las biblias de Gallegos, es perder un tiempo que no tenemos. El futuro está a la vuelta y es gente que necesita herramientas para aprender y producir.
Por esa metódica falta de respeto del “establishment” político a los jóvenes salvadoreños es que, con sorpresa, descubrimos por estos días que algunos de estos compatriotas del nuevo milenio también deambulan, huérfanos de apoyo, en ARENA y en el FMLN.
Las personas de las que hablo nacieron y crecieron con los gobiernos democráticos posteriores a la guerra; para ellos, pues, la alternancia en el poder es natural, no un resultado de la dialéctica histórica de nuestra nación. Guerrilleros y militares no son sino ignotos personajes de sus libros de texto, y los políticos actuales solo actores infelices de un presente incompleto y perfectible.
En resumen, que para ellos Shafick es tan cercano como los próceres, y d'Aubuisson es un redondel.
Son capaces, son jóvenes, son críticos y la mayoría de ellos aman a su país. Confían en que convertirán a El Salvador en un mejor lugar para vivir. Lo anhelan porque quieren vivir en su tierra como antes lo hicieron sus abuelos y sus padres. Pero con menos odio.
Por eso es surrealista que gente de tal calidad aún se adscriba a estos partidos políticos. Y por “estos” me refiero a su naturaleza, a su diseño, a su inspiración, no a su contenido. ARENA y FMLN responden a la misma pretensión sectaria, a la misma visión de una sociedad dividida en la que solo caben los iguales, a la misma aspiración de aniquilar la disidencia no solo en el metro cuadrado en el que conviven los correligionarios sino en los 21,000 kilómetros del territorio.
Que en uno de ellos quepa toda la falange franquista, se haga quema de Bocaccio y se prohíban los discos de Pink Floyd, o que en el otro partido le sigan creyendo la misa a Medardo ya son las miserias propias de cada quien, mera anécdota, el yin y el yan del mismo circo intolerante.
Me da pena que estos cipotes pierdan su tiempo de ese modo, pero me consuela creer que estas personas fabulosas solo atraviesan una etapa de su aprendizaje: conocer y detestar el modo salvadoreño de hacer política.
Confío en que la vida me permitirá ver al menos el inicio del fin de la partidocracia en El Salvador. Antes, esta juventud prometedora, educada de modo tan ecléctico y desordenado pero a la vez desenfadado y contemporáneo, debe pasar de largo de estos cumbos de mediocridad, y fortalecer la ciudadanía con movimientos civiles vigorosos, llenos de las hormonas de la libertad, no eunucos de los viejos poderes.
Columna publicada domingo 27 de noviembre, en la sección editorial de La Prensa Gráfica.
El atajo
Gobernabilidad construida a puros sobornos. Un atajo de vividores y mantenidos, convertido en el atajo de la democracia.
Hay un diferendo sobre si la discrecionalidad en el uso de los fondos públicos de parte de algunos presidentes de la República era o no delictiva; es el modo elegante que algunos comunicadores han elegido para referirse al caso Saca, y a la práctica de sobresueldos patrocinada por Capres que el ex fiscal general, Luis Martínez, ha ventilado. Y entre más atención se le pone al guion que entretiene estos días al país, la situación tiene cada vez más drama familiar y menos la entiende el común de nuestros ciudadanos. La FGR no tiene por qué ser buena a nivel discursivo, claro. Y lo suyo es que el juez entienda de qué va la historia, no la opinión pública. Pero para darle una ayudita, en resumen hay indicios fuertes de que en varias administraciones del Ejecutivo, los más caros funcionarios saqueaban el erario para pagar sobresueldos y sobornos. El método será revelado paulatinamente, con esos detalles morbosos, casi pornográficos, que inundan la plática ciudadana: camionetas pagadas con monedas, mansiones convertidas en museos del mal gusto, queridas con piso puesto, queridos con piso puesto, diputados que se ganaban la lotería una vez al año, liposucciones pagadas por los contribuyentes... una apología del exceso que reduce la suma de nuestros más caros burócratas a literalmente un bestiario.Pero en esencia, los detalles son solo morbo, material para el escarnio público de los caídos en desgracia, deporte nacional con cada vez más adeptos. A fin de cuentas, et cognoscetis veritatem et veritas liberabit. Y esencialmente, ya sabemos lo que se ha cocinado habitualmente merced a la metódica y puerca discrecionalidad del uso del erario alguna vez llamada “partida secreta de la Presidencia”. Esa certeza ya nadie podrá quitárnosla: hemos sido gobernados durante la mayor parte de nuestra vida “en democracia” por una banda de rateros e irresponsables.Aún no sabemos si solo la mayoría (Saca, Funes, Sánchez Cerén) o si todos los gobiernos posteriores a la firma de los Acuerdos de Paz instituyeron el saqueo al erario a través de la ilegítima práctica de pagarles sobresueldo a algunos funcionarios, incluyendo de los poderes Legislativo y Judicial, así como sobornos a personajes de la actividad privada.Es imperdible saberlo. Y es aún más urgente entender por qué lo hicieron.¿Que no era más fácil construir una estructura, idear un método, sobornar a los pocos contralores con alguna migaja o extorsionarlos con alguna verdad incómoda y quedarse ellos y su círculo más cercano con el dinero? Panamá por aquí, Cayman Islands por allá, algunos socios en el frijolar y ya.Quizá lo era. Pero además de irresponsables, muchos de nuestros funcionarios han tenido ínfulas de estadistas, y por encargo de las cúpulas de las que son empleados recibieron el encargo de mantener un clima de negocios amigable a través de la “gobernabilidad”, palabreja que se refiere a que las cosas fluyan, a que el Estado de Derecho no sea un estorbo, a que la justicia no sea universal, a que la Fiscalía tenga amnesia selectiva, a que los diputados sean dóciles y los magistrados de la Corte, mansos.La gobernabilidad así entendida requiere de unos funcionarios sin convicción; para no correr riesgos, había que sobornarles. En efectivo. Sin dejar rastro, creían ellos.Y ahora, el establishment (hoy más que nunca una mala palabra en El Salvador) busca el modo de compartir esta historia con usted y conmigo. Incluso a las puertas de regalarnos algunas mentiras, porque creen que no podremos lidiar con una verdad tan fantástica como indignante.¿Quién sigue, señor fiscal?
Al estupor inicial por la renuncia de Joseph Blatter, cabe preguntarse qué o quién le cambió su opinión de modo tan drástico en 100 horas.
Si el viernes, el economista y administrador suizo arengaba a su tropa de 133 fieles con un repetido “Let’s go FIFA”, ayer, taciturno, reconocía: “no creo tener un mandato de todo el mundo futbolístico: los fanáticos, los jugadores, los clubes, la gente que vive, respira y ama el fútbol no está conmigo”.
La controversia nunca detuvo a Blatter, discutido tanto adentro como afuera de Zúrich desde su elección como sucesor de Joao Havelange en 1998. No es el disenso lo que le derroca. ¿Quién entonces?
Fuentes policiales europeas reconocían ayer la posibilidad de que los sucesivos escándalos hayan minado la protección de la cual Sepp ha gozado en el Cantón de Zúrich, sede de la FIFA. Buena parte de los privilegios de ong de los que goza el organismo tienen que ver con el lobby político de Blatter, sobre todo con el gobernante Partido Suizo de la Gente, una organización de centro derecha.
En cuanto la Fiscalía suiza anunció que relanzaría la investigación sobre sobornos a cambio de los votos para la adjudicación de las Copas del Mundo 2018 y 2022, el escenario político permisivo alrededor de Blatter cambió.
La posibilidad de un trato entre el ex jefe de la FIFA y las autoridades helvéticas, renunciando de su posición a cambio de una promesa de ser enjuiciado en su país es fuerte.
Y no sería paranoico de parte de Blatter: ya sabe que el Departamento de Justicia de E.U.A. y el FBI lo investigan; The New York Times y ABC lo publicitaron ayer.
A la inercia política doméstica en su contra cabe añadir que dos de los cinco principales patrocinadores de FIFA, Visa Inc. y The Coca Cola Company, son estadounidenses, y que mantener tratos con una firma investigada en territorio americano por fraude, soborno y lavado de activos puede afectar directamente el valor de sus acciones.
Si Blatter sobrevivió a la pérdida de Sony, Emirates, Castrol, Continental y Johnson & Johnson, la reducción de su círculo de sponsors a sólo tres (uno de ellos ruso para más inri por el tema de la elección de 2018) era impensable. Pero cabe preguntarse si estas dos firmas se habrían arriesgado a presionarlo en conjunto y en privado.
Finalmente, el César de la Roma de los deportes habría dimitido ante la inminente traición de sus tres principales pretores: el estadounidense Chuck Blazer, el trinitario Jack Warner y el aún oculto Worawi Makudi, aún activo en el comité ejecutivo de la FIFA y presidente de la Federación Tailandesa de Fútbol.
Blazer, cuyo testimonio será publicitado hoy por el Departamento de Justicia Estadounidense, destruirá lo que queda del comité ejecutivo de FIFA; Warner puede hablar de la trama de sobornos alrededor de las elecciones; y Makudi, de amaños y su relación con la cúpula de la Internacional.
Blatter prefirió irse antes. Unas horas antes...
El domingo de elecciones es un feriado sin ruedas ni mango twist. Y así como se festejan las patronales del pueblo sin saber quién es el santo, se procede a votar por costumbre, no por reflexión.
Recuerdo a Chico Quiñónez, el hombre que ganará las elecciones; a Merecen, el partido de la gente pobre, que tenía una paleta de fresa como símbolo; Al Paisa, que era como un club de militares, pero light (si es que tal cosa es posible); y a partidos que siempre metían al menos a uno en las fotos, llámeseles Acción Democrática, PPS, POP, PAR, MAC y un largo etcétera. Algunos de esos partidos y de los hombres detrás suyo animaron las primeras elecciones posteriores al recrudecimiento de la guerra civil en 1981, cuando asistir a las urnas era una declaración en sí misma.
Sí, hubo una época en la que ir a votar era relevante, y no por lo que" esos desalmados harán con el Gobierno", poco original sonsonete sin copyright al cual los salvadoreños ya estamos acostumbrados, sino porque demostraba la convicción de paz de la mayoría, la creencia en el sistema de partidos como camino opuesto al autoritarismo militar. Pese al historial de elecciones fraudulentas a lo largo de las tres décadas precedentes, un millón de salvadoreños participó en las cinco elecciones de los 80, aún cuando como propósito expreso del ya olvidado pacto de Apaneca, el pensamiento de izquierda no estuvo representado auténticamente en ninguna de ellas sino hasta 1989.
Aún cuando esos ejercicios electorales no podían garantizar más que una movilización del régimen militar a un modo más "benigno" de autoritarismo, y a que algunos analistas las consideraron sólo una argucia de relaciones públicas patrocinada por Estados Unidos, muchos de los votantes entendían lo valioso que era mantener viva esa herramienta para la construcción de una sociedad democrática, en oposición al de la victoria por la vía armada al que aspiraban los grupos fácticos y la insurgencia. Afortunadamente, los electores nunca dejaron de creer.
Treinta años después, el sistema de partidos en El Salvador da la impresión de ser más plural, con una distancia ideológica más grande entre sus polos, léase Arena-PDC entre 1982 y 1989 versus FMLN-Arena desde 1994. Sin embargo, la intensidad ideológica asociada a cada uno de esos polos disminuye con el rejuvenecimiento del padrón electoral, además que cada uno ya ha sido gobierno y en consecuencia los escenarios apocalípticos relacionados con una eventual victoria del opositor ya no conectan con el público.
¿Votar en estos tiempos es tan relevante como en los 80 o los 90? Lo es como revalidación del sistema, claro. Ningún salvadoreño que se diga demócrata puede cuestionar a sus compatriotas que entienden este como un día importante. Pero los institutos políticos se han quedado atrás respecto de la sociedad, no sólo por permanencia de sus cuadros dirigenciales sino por reproducción de idearios extemporáneos. En algunos casos, están tan anclados a sus viejos reflejos que escuchamos a sus nuevos rostros, hombres y mujeres treintañeros, hablando como si el golpe de 1979 hubiese sido ayer. Y en ese anacronismo reside el peligro de que la política se vuelva irrelevante.
El efecto de esa oferta de contenido tan pobre es que la mayoría vamos a votar sólo para reafirmar nuestra visión del país, ya ni siquiera nuestra afiliación o militancia, valores cada vez más desprestigiados. Y la cosmovisión poco tiene que ver con el desempeño de los políticos, con cómo lo hicieron y lo hacen los gobernantes, con las sonrisas en los spots y con el photoshop en la papeleta. Es mayormente inconmovible.
Votamos como reafirmación de quiénes somos más que en función de lo que los partidos políticos ofrecen y de qué tan bien o mal lo han hecho al gobernar.
Publicado en La Prensa Gráfica el 15 de febrero de 2015.
Hace algunos meses, se creyó que la posibilidad de votar por los rostros de los candidatos a diputados y ya no solo por las banderas de los partidos que los proponen tendría efectos telúricos en el escenario electoral 2015.
A la larga, los institutos políticos se encargaron de devolver a la ciudadanía a la realidad: en algunos casos mejoraron el empaque, en ninguno de ellos el producto.
De la repartición de recriminaciones e injurias que antes caracterizaba a las campañas de diputados, pasamos a la actual colección de huecos eslóganes, enternecedores jingles con rimas facilonas o chabacanes juegos de palabras con los apellidos de los candidatos. Uno no sabe si le están vendiendo una plataforma política o si quieren que vayamos a la heladería.
Ninguno de los candidatos a diputados se ha distinguido por su feroz adhesión a alguno de los temas más urgentes para la ciudadanía (delincuencia, recuperación del espacio público, protección al consumidor), menos aún a los delicados (trato a los delincuentes menores de edad, aborto, unión homosexual, etcétera), que conectarían por oposición o apoyo con esos inmensos nichos sobre los cuales dormimos.
Ya que el nivel discursivo de la campaña ha sido pobre, y se redujo a personas enfundadas en los colores de su partido recitando los elementales valores liberales, ha sido imposible distinguir no solo entre quienes son de un departamento del país netamente agrícola o de otro de alta composición urbana, sino entre los que son de un partido o de su antípoda.
Tal profusión de candidatos incoloros, inodoros e insípidos no es producto de la incompetencia de sus asesores de comunicación; simplemente es el resultado de la naturaleza de los partidos políticos en El Salvador, que continúan siendo verticales, con un ideario corto y sin producción intelectual.
El patrimonio de los principales institutos políticos nacionales ha sido su cuota de adeptos en un escenario polarizado.
En una sociedad poco ilustrada como la nuestra, la opinión pública es altamente vulnerable a las lecturas maniqueas y simplistas. Y los salvadoreños tenemos tan afincado ese método de entender la realidad, que lo trasladamos a todos los órdenes de nuestra vida, desde el insólito “¿usted es Barcelona o Real Madrid?”, hasta la íntima identificación con rojos o azules.
Simpatizar con ARENA o con el FMLN es solo uno de los rasgos de la cosmovisión de cientos de miles de salvadoreños que, aún sin declararse de izquierda o de derecha, asocian esos colores a un modo de vivir, a una posición respecto a la Iglesia, a las autoridades, a las relaciones internacionales... Hay una carga de conceptos primarios muy fuerte que los salvadoreños asociamos automáticamente a esas dos banderas.
Ambos partidos lo saben, y por eso, si el candidato a diputado no es suficientemente atrevido, inteligente o singular en sus propuesta, se verá arrasado por el peso de la bandera con que calza su foto en la comunicación y en la papeleta.
A fin de cuentas, y a menos que el candidato sea tan fotogénico como para ganarse el voto sin que lo hayamos escuchado, o que haya planteado soluciones creativas en esas migajas de publicidad que su partido le ha regalado, la principal razón que tendremos para votar por rostro será paradójicamente la bandera que lo respalda.
Publicado el domingo 1o. de febrero en la sección Opinión de La Prensa Gráfica.
Pese a que El Salvador vive sumido en un mar de problemas, los políticos tienen cada vez menos cosas sobre las cuales discutir. Y no lo hace sólo por incapacidad discursiva, sino por estrategia, lo cual es aún peor. Y también porque creen, en un ejercicio de insensato optimismo, que saldrán ilesos de este proceso electoral.
En el caso de la derecha salvadoreña, o en todo caso de su instrumento más público como es el Partido ARENA, es cierto que no le pasará nada decisivo en estas elecciones. No le pasará en marzo porque lo más importante, la salida de Norman Quijano del círculo de decisiones y su descenso del Valhalla, ya está consumado.
Pese a haberse convertido accidentalmente durante algunas semanas del año pasado en el principal agitador del país, Quijano mantenía un importante capital político, y era un vehículo legítimo para que algunos sectores se sintieran representados en el Coena, y con posibilidades de ser el contrapeso del núcleo más conservador.
Su demolición en tiempo récord y la sustitución exprés de su figura por la de Edwin Zamora son la quintaesencia de los problemas por los que pasa la derecha desde la división entre areneros y saquistas: curiosamente los tecnócratas parecen tener más territorio que partido, y los delfines, más partido que territorio. Esa ecuación no se resuelve con eslóganes.
A la inversa, a ese instrumento de la nueva tecnocracia llamado Partido FMLN al que algunos aún relacionan con el pensamiento de izquierda, puede pasarle algo decisivo en estas elecciones, un resultado del cual no saldrá indemne: el triunfo de Nayib Bukele.
El triunfo de Mauricio Funes en 2009 ya arrojaba luces sobre el cambio en la composición del electorado salvadoreño, con un importante porcentaje de voto joven (más de 700 mil votantes menores de 23 años) que no entiende de militancias, y que como contraposición a décadas marcadas de dogmatismo, desdeña la dialéctica de la Guerra Fría y no es apasionada del contenido sino esclava de la imagen, de su explotación y divulgación.
Pero Funes no era sólo ni principalmente imagen, y en el triunfo del FMLN a través suyo había mucho de lógica histórica, misma que casi disculpaba a la Comisión Política del partido por haberlo elegido pese al prontuario de contras de su personalidad que finalmente saldrían a flote durante su administración (y que algunos siguen sufriendo, pero ya no en cadena nacional, sino por apostolado personal).
La elección de Nayib Bukele como contrincante contra Norman Quijano revela entonces un cambio en la estrategia electoral del FMLN que ya no es coyuntural sino metódico: dirigirse a ese votante joven al que llevándole el contenido más franco de su discurso y presentándole a los más orgánicos de sus cuadros no podrían convencer de cosa alguna.
A cambio de hacer clic con ese importante porcentaje del padrón, el partido acepta a una persona cuyos reflejos nunca serán los mismos del FMLN. La pregunta es si lo hizo creyendo que Bukele perdería, o creyendo que su eventual victoria no le representará un dolor de cabeza dentro de dos años, cuando comience a discutirse sobre los presidenciables de 2019. Será entonces que esta versión light de ese instituto político tendrá su hora de la verdad.
Aunque sus caminos han sido divergentes, los comandos de campaña de unos y otros llegaron a la conclusión que para ganar la Alcaldía de San Salvador había que hablar de todo menos de los problemas de la ciudad. El debate de esta semana lo demostró.
Los trending topics de la campaña de Bukele y Zamora deberían ser "tren de aseo", "paradas de buses", "ventas en el centro", "alumbrado" o "baches". Pero lo que se aprecia es a dos hombres que quieren cambiarle el rumbo al país desde una institución que ni siquiera ha resuelto el desorden en el cobro de las tasas municipales.
Eso ocurre porque quizá los publicistas conocen mejor a los votantes que los políticos a los ciudadanos, y entienden que la democracia en El Salvador, en enero de 2015, se trata menos de ser representativa o legítima y más de ser simpática y entretenida.
Esta nota la escribí hace un año y medio. El profesor Castillo me pidió embargarla hasta nuevo aviso. Creo importante publicarla ahora, para que haya más luz sobre porqué se fue y cómo se fue. La posteo sin cambiarle el título ni una sola palabra.
El silencio espartano que sucedió al viaje de Juan de Dios Castillo de vuelta a México induce al equívoco al público, que considera cerrado ese episodio. Mientras, desde la Federación Salvadoreña de Fútbol no se espera menos que una demanda del mexicano por rescisión unilateral de contrato, y se espera que una paralela demanda por abandono de trabajo contra el ex seleccionador tenga éxito.
Luego del fracaso de la selección en la segunda fase de la eliminatoria, Castillo quedo huérfano, considerado mayoritariamente como uno de los principales responsables de la mediocre exhibición a doble partido contra Guyana, y de la derrota ante Costa Rica en el estadio Cuscatlán.
Atrapado por un contrato que lo ligaba al menos otros diez meses al entrenador, y convencido que defender su continuidad equivaldría a erosionar más su imagen, el comité ejecutivo de la Fesfut decidió bajarle el pulgar a Castillo. La aparente dilación que le llevó cesarlo se debió exclusivamente a que se buscaba indemnizarlo con el menor porcentaje posible de la cláusula de 150 mil dólares.
Castillo creyó posible (así de mal relativizó lo que había pasado) su continuidad, y que se le confiaría la misión de renovar al combinado mayor, e incluso informó a la Fesfut que convocaría a la preselección para participar en Copa Uncaf a sus primeros entrenos el 28 de noviembre; confeccionó un listado de jugadores y lo entregó, pero fue detenido en seco el 22 de noviembre por una carta que puede ser la fuerza probatoria estelar de una querella.
Ese día, Castillo recibió un oficio del secretario general de la entidad, el licenciado Juan Valiente, comunicándole tres hechos fundamentales:
a) que quedaba desligado de sus responsabilidades como seleccionador nacional mayor; b) que se le trasladaba a la unidad de planificación y desarrollo; c) que se le cumpliría su contrato en su totalidad.
Aquí está la carta: Carta de despido
De inmediato, el mexicano comenzó a evaluar los escenarios, que iban desde quedarse en un entorno hostil trabajando como asesor pero con el peligro de no tener influjo en las decisiones de los entrenadores de las juveniles -que en aquel momento eran José Luis Rugamas y Mauricio Alfaro-, hasta negociar un mejor porcentaje de la cláusula e irse a su casa, en Monterrey.
El contrato de Juan de Dios Castillo consideraba la asesoría para las selecciones menores pero como una tarea derivada de su función principal; al menos ese era el planteamiento inicial del ex seleccionador, tal cual lo reconoció en sus contadas entrevistas a los medios de comunicación salvadoreños en los 21 días posteriores a la recepción de la carta.
No fue necesario evaluarlo demasiado para optar por la negociación. Y entonces comenzó la verdadera guerra fría que terminó con dos demandas ante la FIFA, una del ex empleador y una del ex empleado.
NI DINERO NI DIPLOMACIA
De entrada hubo un desencuentro. Castillo pedía la mitad de la cláusula de rescisión del contrato, y la Federación Salvadoreña de Fútbol le ofrecía el 30 por ciento; para ponerlo en verdes, 75 mil dólares sugería el entrenador, y 45 mil ofrecía la Fesfut. Mientras las conversaciones discurrían con la lógica lentitud del caso, las partes eran bombardeadas con críticas en la esfera pública, pues sin la convicción de la salida del "Cuate", el comité ejecutivo no se animaría a firmar a Agustín Alberto Castillo, aún cuando la decisión de convertirlo en el nuevo seleccionador nacional ya se había tomado a mediados de noviembre. Pero cuando el mexicano ya había aceptado realizar alguna concesión a la Fesfut, de modo imprevisto las autoridades del fútbol salvadoreño le informaron que ya no viviría en la casa adonde fue instalado originalmente, en Bosques de Santa Elena, y debió alojarse junto con los profesores Francisco Solís y Carlos Villarreal. Poco después, le cambiaron chapa a la puerta de su oficina, y no una sino dos veces. La segunda vez, ya no intentó conseguir una copia. La suerte estaba echada. Cuando, ante la renuencia de Castillo de aceptar menos de la mitad de la cláusula, el comité ejecutivo accedió a pagarle ese porcentaje, la posición del mexicano ya había cambiado: los 150 mil dólares (100 por ciento de los términos de la rescisión) o nada.
Lo que advino fue una sucesión de episodios que no pueden considerarse sino represalias: los empleados de la Fesfut recibieron orden de no hablar con él, debió pagar una multa por que Ernesto Góchez se retrasó en renovarle su residencia y se discutió con este, y cuando cobró su salario de noviembre, le informaron que se le harían descuentos por renta y otros conceptos que antes no se le habían hecho toda vez que su salario era libre de impuestos según contrato. Ni siquiera accedieron a darle copias de los recibos que había firmado en concepto de sueldo.
Ante ese curso de los acontecimientos, sólo esperó a que su auxiliar, Francisco Solís, arreglara con la Fesfut (el segundo del staff técnico se conformó con un finiquito y un porcentaje de la cláusula, urgido de marcharse porque tenía una hija hospitalizada), arregló su boleto en el aeropuerto, pagó la multa por el cambio de fecha de su viaje, y se fue con las mismas seis maletas con las que vino.
¿PUEDE GANAR LA DEMANDA?
Castillo ha demandado de la Fesfut el pago de salarios y la totalidad de la cláusula. En su argumentación, señala que sus responsabilidades formaban un solo conjunto bajo el concepto de seleccionador nacional mayor de El Salvador, y por ende las tareas podían variar, primigenias o derivadas, pero lo que no podía cambiar era el cargo para el cual había sido contratado.
Y ahí viene la carta referida anteriormente. Si el contrato sería cumplido "en su totalidad", y en él se habla de un rol como entrenador de la selección mayor y de unas condiciones que debían cumplirse en caso de rompimiento unilateral de la relación, la Fesfut deshonró de uno u otro modo lo que pactó con Castillo.
Los argumentos apoyan la demanda del norteamericano, sobre todo el artículo 13 (el principio del cumplimiento obligatorio de los contratos) y 17 (el principio de que en caso de rescisión de un contrato sin causa justificada se deberá pagar una indemnización que se estipulará en el contrato) del Reglamento del Estatuto y Transferencia de Jugadores de FIFA.
Mientras, a su favor la Fesfut tiene una versión de abandono de trabajo de difícil fuerza probatoria; le costará demostrar que Castillo abandonó el trabajo sin razón, no obligado por la carta mencionada.
No estamos sino ante un caso de rescisión de contrato no explícita, una muy mala estrategia de parte de la Fesfut a tenor de todo lo expuesto.
La única causa justificada de una parte para la rescisión de contrato es, normalmente, consecuencia de una violación del contrato por la otra parte. Sin embargo, este es uno de esos casos en los que una parte (la Fesfut) tuvo según su particular análisis una causa justificada para la rescisión de contrato (la eliminación de la selección) pero la otra parte no puede ser considerada responsable de la violación del contrato, a menos que eso figurara en el acuerdo original, asidero legal que la federación no procuró.
En resumen, la Federación Salvadoreña de Fútbol tendrá que pagar; queriendo evitar una nueva salida en volandas de su seleccionador nacional, firmó un contrato que terminó protegiendo más al empleado que al empleador.
Esta columna fue publicada el 15 de noviembre de 2000, en un espacio llamado Para Ver Llover, de la sección de Espectáculos de El Diario de Hoy. Vista casi década y media después, lamento decir que nada ha mejorado, exceptuando quizá el modo de escribir, si acaso menos rocambolesco, del autor, de ustedes servidor.
El Salvador es el paraíso de delincuentes y de los
periodistas de sucesos. Los primeros asaltan, violan, extorsionan y secuestran
a discreción; los segundos nos escandalizan contándonos que, de cada diez
delitos, la Fiscalía suele detener a cinco culpables presuntos, sólo para dejar
escapar posteriormente a cuatro, previo regaño de los jueces. ¿El quinto? Ese
escapa del penal con una sonrisa de oreja a oreja, disfrazado de hipopótamo.
Entender a este país, que asiste al nuevo milenio convertido
en un emporio del crimen organizado a ciencia y paciencia de los legisladores,
supone voltear al pasado con paciencia, honestidad y valor. La madeja social
que, a estas alturas de la bitácora cuscatleca luce como una telaraña con
viudas negras encorbatadas, listas para dar el zarpazo a sufridos cinco
millones de hormigas, comenzó a formarse hace décadas, cuando el autoritarismo,
la pobreza rural, el hacinamiento urbano y el sometimiento de la justicia a los
caprichos del poder se instalaron en el rostro de una nación.
Los noventas trajeron la paz armada, pero no la conciliación
social. La postergación de esa asignatura, cobardemente borrada de la agenda
gubernamental, sólo sirvió para desconsolar a nuevas generaciones de
ciudadanos.
Con la identidad de postguerra a cuestas, una profunda
desesperanza, el descreímiento automático en las instituciones y ahora esta ola
delincuencial, los jóvenes salvadoreños se preguntan, por un lado, de dónde
venimos, velado reclamo a nuestros mayores, y por el otro, adónde nos llevan.
Es difícil saber en qué parte de la realidad se esconde la
verdad, en qué retazo del país se encuentra la justicia. El crimen luce
omnipresente, omnisciente, omnipotente. Monstruo de mil cabezas, cuando se le
cercena una, la siguiente crece, más fuerte, más voraz, impenetrable.
Aún no somos Colombia, donde ya no se diferencia entre los
narcos, la guerrilla, los paramilitares y los escuadrones de la muerte. Aún no
somos Oriente Medio, porque nuestro fervor religioso no llega para tanto, no
tenemos lugares santos y, sobre todo, si no tenemos agua potable, 'cuantimás'
petróleo debajo de la cama.
Así pues, alegrémonos. Nuestra patria (ojo, no confundir con
el cementerio de periodistas patrocinado por un partido político) todavía no
consigue medalla en el campeonato mundial de violencia, pero ya casi. En
nuestras manos, la de decenas de miles de adultos jóvenes, puede hallarse la
fórmula para salir del resumidero. Nos prohibieron entender el pasado, nos
exigen someternos a este sórdido presente. Habrá que hinchar la fe para
reconstruir el futuro. Pero cómo cuesta...
Todos los periodistas sostenemos que nos anima la búsqueda de la verdad.
Algunos soñamos con desmantelar la conspiración más intrincada posible; otros, con develar el más miserable de los conflictos de interés de nuestra política, o por lo menos publicarle las pruebas de infidelidad al funcionario público menos (o más) popular.
Para otros, la verdad es seductora en la medida que se aproxima a lo que creemos, a aquella versión de El Salvador que nuestros corazones soportan y nuestras cabezas entienden. Por eso hay verdades que parecen no valer la pena. Si detrás no hay hedor, ¿para qué molestarse?
El militante periodístico, más amigo de la opinión que de la narración, considera a la verdad sólo como una herramienta para que el país se aproxime a su deber ser (entendido desde un sublime punto de vista ontológico o desde el menos épico afán de conseguir un hueso).
Propensos al maniqueísmo, enemigos de los que son distintos, implacables con los que no nos adulan y espléndidos con los que sí -apetitos que no se acaban con el oficio, como lo ha demostrado el último ex periodista-, la búsqueda de esa verdad, elegida a nuestro gusto y conveniencia, que en cuya definición también supone el desprecio del ejercicio periodístico ajeno, nos va dejando solos. Pero no como a Diógenes, sino como al Minotauro.
En el periodismo, no hay verdades admirables ni oprobiosas, incompletas como son desde un punto de vista estricto. Lo admirable (u oprobioso) es el camino que uno sigue para acceder a ellas.
Quizá por eso lo más digno de nuestro oficio es el método, que no tiene nada que ver ni con la ceguera con la que se inicia una investigación, ni con el prejuicio implícito en la elección o descarte de algunos temas, ni con el uso vanidoso o abusivo que se haga de los resultados.
El método supone una consistencia que va más allá de lo intelectual, que va más allá del poder deductivo y de la prolija recolección de los datos; exige más que el puntillismo del reportero que distingue entre indicios y pruebas; exige más que la pulcritud del editor que no sacrifica un gramo de fuerza probatoria a cambio de retórica intimidatoria; exige, en todos los casos, un compromiso íntimo con el oficio.
Este oficio nunca se trató de ser el más listo, el más popular, el más rebelde, el más sofisticado ni el más versátil; se trató siempre de tomarnos el tiempo que los demás ciudadanos no tienen, y de hacerlo con la energía que ellos lo harían para informar a la comunidad de aquellos problemas que la afectan, conmueven y le incumben. Y en hacerlo como si fuéramos uno más, y no al revés. Si no hay empatía con aquellos a los que servimos, el oficio se transforma en cualquier otra cosa, desde una profesión más hasta un negocio sin obligaciones.
La comunidad puede vivir con periodistas obsesionados con "la verdad", pero no sobrevivirá el día que no haya ni uno solo obsesionado con brindarle su servicio.
La última eliminación nacional en la ruta mundialista, octava de forma consecutiva, se presta a toneladas de explicaciones, desde las más profundas hasta las más superficiales. Para que los visitantes de este blog alcancen una explicación lo menos fenoménica posible, comparto algunos datos, todos publicitados en su momento pero cuyo conjunto los vuelve tan valiosos como la primera vez, o al menos eso espero. Es sólo que, como método, adivinar lo que ha pasado no es una herramienta recomendable.
EL HOMBRE QUE NUNCA ESTUVO
El primer dato tiene que ver con el ex seleccionador Ruben Israel. El uruguayo no se sintió a gusto prácticamente desde que se bajó del avión que lo trajo a San Salvador en abril de 2011, y en aquel momento nada tenía que ver el periodismo, sino esos detalles que terminan minando la relación de la Fesfut con la corta y onerosa lista de entrenadores extranjeros que contrató en el último cuarto de siglo.
Esos detalles van desde no contar con un seguro médico de amplia cobertura hasta si hay equipación deportiva de su talla, facilidades de transporte, y en general el nivel de vida al que aspiran los Milovanes, De los Cobos o Israeles versus la realidad económica de la institución. En resumen, que no hubo feeling desde el principio, y que la relación entre el uruguayo y el comité ejecutivo fue a los tropezones, con más momentos bajos que altos, incluyendo dos renuncias antes de su salida final.
EL AUXILIAR IMPOSIBLE
Esa relación se tensó aún más por dos temas: la contratación de su auxiliar técnico y las publicaciones sobre el amaño de partidos hechas por El Gráfico.
Sobre el auxiliar técnico, el deseo de Israel era librarse de la dupla de nacionales José Luis Rugamas-Mauricio Alfaro, así como del preparador físico, el argentino Esteban Coppia, y contratar a su hermano.
La Fesfut, atajando lo que habría sido una polémica monumental, si bien acuerpó la exclusión de los mundialistas y de Coppia, no cedió a la pretensión del entrenador de fichar a su hermano Gustavo.
El desgaste que supuso este movimiento fue terrible, un desacierto de comunicación por adonde se lo mire. En privado, el tira y encoje entre Jaime Rodríguez, presidente del INDES, y Carlos Méndez, de la Fesfut, por la continuidad de los nacionales en el cuerpo técnico erosionó las relaciones entre las instituciones.
El clímax de esta tirantez fue la filtración, vía El Gráfico, de la traída y llevada carta comunicando la retención de fondos a través de la cual la federación publicitó un desencuentro que hasta entonces el Instituto quería mantener convenientemente en privado.
A Israel le faltó tacto en el manejo de la situación, al punto de que comunicó su exclusión de los planes a los miembros de su staff (y no a todos) vía correo electrónico. Todo aquel que se enteró del episodio y tenía vínculos con Rugamas, o con Alfaro o con Coppia, tomó partido de inmediato al considerar aquello un despropósito profesional.
¿Por qué Israel actuó de aquel modo? Simplemente porque dejó de preocuparse por las maneras en la medida que se sintió víctima de un complot urdido por el titular del Instituto con la cooperación de algunos comunicadores, una lectura de los acontecimientos con la que simplificó trágicamente el entorno reduciéndolo al concierto de sus "amigos" y de sus "enemigos". Si finalmente se percibió que había bloques de opinión es porque ciertamente se formaron pero por inercia y diversidad de criterios alrededor de su trabajo; algunos comentarios fueron desde un ángulo más personal que profesional, pero esa ha sido una constante en la crítica deportiva en El Salvador.
Desde ese momento, la suya era una salida anunciada.
SINGAPUR
Respecto de las publicaciones sobre el amaño de partidos, sobre los contactos de la empresa del delincuente Wilson Raj Perumal y sus asociados con la Fesfut, las acusaciones de ex directivos y el ex entrenador del FAS Alberto Rujana contra una decena de futbolistas, y la posibilidad de que algunos seleccionados se dejarán ganar en un amistoso en Tampa en febrero de 2010, Israel acuerpó siempre a sus pupilos sin prejuzgar a ninguno.
Sin embargo, el inaceptable segundo tiempo ante México en Copa Oro y datos provenientes de Singapur respecto del posible amaño de ese partido habrían lesionado la confianza del entrenador en el entorno.
La salida de varios jugadores titulares en Copa Oro de las convocatorias posteriores no fue casualidad, al punto que comparando al equipo que paró ante México en aquel torneo con el que enfrentó en casa a República Dominicana al inicio de la eliminatoria, hubo seis bajas.
Tampoco abonó a su confianza enterarse que uno de los empleados de Raj Perumal, el maliense Gaye Alassane, involucrado en sobornos a jugadores panameños en la Liga de Campeones de la CONCACAF, no sólo organizó el partido Costa Rica-El Salvador de octubre de 2010 sino que convivió con los seleccionados cuscatlecos en Ciudad Quesada (compartió una comida con ellos e incluso se dejó ver con ropa deportiva de la selección).
Este conocimiento no llegó al seleccionador vía Fesfut ni miembros de su staff, ni siquiera de los que dirigieron al equipo en aquel momento (Rugamas, Coppia, etc.), sino por las publicaciones de prensa. El entrenador también supo merced a las revelaciones periodísticas que la federación cargó con los gastos de alimentación y hospedaje de Alassane, pese a que públicamente el titular de la Fesfut negó haberse reunido con africano alguno antes del partido.
EL PORTAZO EN LA CARA
Desmotivado, sin sentirse apoyado por la federación en coyunturas específicas, Israel fue arrinconándose y aislándose. Sus juicios sobre el periodismo deportivo nacional revelan que renunció a la autocrítica y que leía todo en clave maniquea.
Su último cartucho fue el empate en San José; en sus cálculos figuraban los encuentros contra Guyana, pero la retención de fondos de la cual la federación fue objeto tras la precipitada decisión de Jaime Rodríguez así como el interés del paraguayo Libertad por sus servicios, una puerta que mantuvo abierta durante meses por obra y gracia de sus contactos en aquel país, lo convencieron de largarse, otra vez descuidando las maneras. El modo en que se fue sólo confirma que el comité ejecutivo había dejado de merecerle respeto meses atrás. El presidente de la Federación apenas pudo hablar con él por teléfono un lunes luego de haber tomado un avión el fin de semana.
UN ALBUR, LITERALMENTE
La Fesfut no contaba ni en sus cálculos más pesimistas con la renuncia de Ruben Israel. Por eso no tenía un plan b. En el análisis del comité ejecutivo, el riesgo de un plantón técnico se había agotado luego del pistoletazo de salida de la tercera fase eliminatoria.
Por eso, se recibieron currículos tan heterogéneos, toda vez que no había siquiera un perfil definido que les interesara. La opción más rápida, que era ascender al argentino Juan Sarulyte de auxiliar a entrenador en jefe, fue descartada pronto, luego de algunas declaraciones a periodistas que los federativos consideraron poco afortunadas, y a que ciertos pesos pesados del vestuario, jugadores que por militar en el equipo que es administrado por la familia de Méndez Cabezas tienen ascendente sobre este, no estaban de acuerdo.
En la recta final, descartada la opción de Agustín Alberto Castillo o la del portugués Guilherme Farinha (ex entrenador del guatemalteco Municipal, adonde dirigió a los sancionados de por vida Guillermo Ramírez, Yoni Flores y Gustavo Cabrera durante el 6-1 ante el Santos de octubre de 2010 que es investigado por CONCACAF por presunto amaño), y luego del decisivo lobby del mismo presidente de la entidad, se eligió al mexicano Juan de Dios Castillo.
Castillo no sólo no conocía a los futbolistas que venían siendo titulares, sino que ignoraba todo el contexto de jugadores dados de baja desde Copa Oro (y las razones de esas bajas).
Si algunas de sus decisiones parecieron antojadizas es porque lo fueron, no sólo en materia de confección de la alineación sino en la anulación per se de todo lo trabajado por su antecesor, métodos de entrenamiento con desdén por lo físico, y una indolencia para ensayar lo táctico, sobre todo después del 2-2 con Guyana; en otras decisiones, como la de reunirse con algunos periodistas y entrenadores, influyó la presión ejercida por el comité, que se dio cuenta del error de su contratación cuando ya era tarde y que con ese "acercamiento" quiso reclutar apoyos, sobre todo periodísticos, en caso de desastre.
Castillo no supuso una solución sino nuevos problemas. Áspero con los medios al igual que su antecesor, con un discurso inflado de lugares comunes y albures, con un concepto más anticuado que clásico del rol de seleccionador, supo pronto que si no sacaba el trabajo, jugaría brevemente el papel de chivo expiatorio y que se exigiría su despido.
Una octava eliminación consecutiva no es casual. En la Centroamérica futbolera, sólo le ha ocurrido a Guatemala y Panamá, pero ellos han clasificado a mundiales juveniles en el mismo periodo. Es decir, venimos haciendo algo mal, haciéndolo peor que los vecinos, desde hace 30 años. Esa es la matriz de los despropósitos que, cada cuatro años, aporta nuevos apellidos y el mismo resultado.
A propósito del partido de la selección nacional contra el club italiano AS Roma de este viernes 27 de julio, y llevando quizá demasiado lejos las pláticas con el colega y arqueólogo de estadísticas Rodrigo Arias, preparé por estricto ocio un informe sobre los partidos que El Salvador disputó contra equipos de aquel continente. No hay suficiente información sobre todos los partidos, en particular los correspondientes a la gira que el equipo versión 1992, entrenado por Aníbal Ruiz, disputó contra el Udinese, otros dos equipos italianos y un club austriaco. Además del balance estadístico de 22 partidos, ocho triunfos, tres empates, 11 derrotas, 25 goles a favor y 32 en contra, reparo en una curiosa coincidencia.
A lo largo de sus encuentros contra equipos alemanes (ocho encuentros, de los cuales se perdieron seis), El Salvador enfrentó a seis de los jugadores alemanes que perdieron la final de España 1982. Es un caso único en la historia del combinado cuscatleco. Me refiero a los titulares Harald Schumacher, Pierre Littbarski, Manfred Kaltz, Ulrich Stielike y Wolfgang Dremmler, y al suplente Stephan Engels. Espero que estos datos sean de utilidad (lo dudo), pero que se entretengan leyéndolos al menos la décima parte de lo que yo me divertí investigando.
Elmer Acevedo, en jugada contra uno de los polacos del Gornik. Fue sustituido por José Quintanilla en aquel partido. Foto de archivo personal de Pipo Rodríguez, cortesía de Rodrigo Arias.
El Salvador-Gornik Zabrze de Polonia(1-0; gol de Mauricio Rodríguez en minuto no determinado) Fecha: agosto 6 de 1968 Estadio: Flor Blanca (San Salvador) Árbitro: no hay información Nota: La de El Salvador era virtualmente la selección preolímpica que meses después disputaría el torneo de fútbol de los Juegos México 1968. Alineación El Salvador: Joaquín Alabí; Roberto Rivas, Ernesto Ruano, Ninón Osorio, Jorge Vásquez; Salvador Flamenco Cabezas, Alberto Villalta, Mauricio Rodríguez (Sigfrido Espinoza), Mauricio González, Víctor Azúcar (Mario Flores) y Elmer Acevedo (José A. Quintanilla). DT: Rigo Guzmán y Alfredo Ruano (dupla salvadoreña). Alineación del rival: Jan Gomola, Rainer Kuchta, Stefan Florenski, Edward Olszowka, Jerzy Gorgon, Alfred Olek, Erwin Wilczek, Jerzy Musialek, Wlodzimierz Lubanski, Andrzej Jarosik y Jan Domarski. DT: Geza Kalocsay. Datos del club rival: El Gornik disputaría una decena de partidos en América entre 1968 y 1969. En esta primera gira, preparatoria para su campaña 1968-1969, venció 3-1 al Olimpia en Asunción, y luego de perder ante El Salvador vencería 3-0 a la selección preolímpica guatemalteca y 3-1 al Comunicaciones.
En aquel momento, el mejor de su historia, sumaba cinco ligas consecutivas de seis posibles (1963-1967) y el campeonato polaco de copa 1968. Datos de los jugadores rivales: Wlodzimierz Lubanski fue medallista de oro en Múnich 1972; es el máximo anotador en la historia de la selección polaca, se perdió el mundial 1974 por una lesión en la serie en la que eliminaron a Inglaterra, pero disputó Argentina 1978.
Jerzy Gorgon fue medallista de oro en Múnich 1972 y mundialista en 1974 y 1978.
El portero Jan Gomola jugaría luego en el Necaxa y en el Zacatepec, ambos de México.
Andrzej Jarosik disputó esta gira a préstamo; él jugaba para el Zaglebie Sosnowiec. Ganó la medalla de oro en Múnich 1972.
Jan Domarski disputó esta gira a préstamo; él jugaba para el Stal Rzeszow. Fue mundialista en 1974.
El entrenador Geza Kalocsay, aunque nacido en Budapest, Hungría, integró la delegación checoeslovaca que disputó la final del Mundial Italia 1934.
Stefan Florenski, Jerzy Gorgon, Wlodzimierz Lubanski y Rainer Kuchta disputarían y perderían por 2-1 la final de la Recopa de 1970 ante el inglés Manchester City.
El Salvador-OFK Belgrado de Yugoslavia(3-0; Elmer Acevedo 10’, Víctor Azúcar 29’, Elmer Acevedo 71’) Fecha: diciembre 19 de 1968 Estadio: Flor Blanca (San Salvador) Árbitro:no hay información Nota: juego de fogueo para la selección mayor que tres días después visitaría Surinam, en el cierre de la primera ronda de la eliminatoria para la Copa del Mundo México 1970. Alineación El Salvador: Jorge Suárez, Ninón Osorio, Salvador Mariona (Guillermo Castro), Ricardo Ruballo (Jorge Vásquez), Julio César Mejía (Roberto Rivas), Jorge Búcaro, Salvador Flamenco Cabezas, Joel Estrada (Mauricio González), Mario Monge, Víctor Azúcar y Elmer Acevedo. DT: Gregorio Bundio (argentino). Alineación del rival: Bratislav Dordevic, Stojan Vukasinovic, Zdravko Jokic, Dragoslav Stepanovic, Slobodan Zoraja, Zoran Tomasevic, Bogdan Turudija, Dusan Petrovic, Slobodan Santrac, Dragan Utjesinovic, Ivica Matkovic. DT: Zarko Mihajlovic Datos del club rival: el OFK Belgrado se presentaba con pocos atestados recientes; disputaba en aquel momento la ronda de dieciseisavos de final de la Copa de Ferias (ahora Europa League) luego de haber eliminado al rumano Rapid Bucarest y al Bolonia de Italia. Desde ese época a la fecha no volvió a ganar un solo título nacional ni internacional.
Su estrella, Dragoslav Sekularac, formó parte de la gira pero no actuó en El Salvador. Datos de los jugadores rivales: Slobodan Santrac es el máximo anotador en la historia de la liga yugoeslava. Convertido en entrenador, dirigió a Yugoeslavia en la Copa del Mundo Francia 1998.
Los partidos contra los ingleses
Southampton y Chelsea fueron
preparatorios para los Olímpicos
de Múnich 1972. El Salvador sería
eliminado en penaltis por E.U.A. en
un juego extra tras dos empates.
El Salvador-Southampton de Inglaterra(1-2; Davies 20’, Channon 38’, Víctor Valencia 85’) Fecha: mayo 27, 1971 Estadio: Flor Blanca (San Salvador) Árbitro: Leonel Bojórquez Nota: triangular de fogueo de la selección nacional contra clubes ingleses, previa a la eliminatoria hacia los Juegos Olímpicos Múnich 1972. El evento fue patrocinado por la Cigarrería Morazán. Alineación El Salvador: Tomás Pineda, Tránsito Ángel, Ricardo Ruballo, Francisco Manuel Zaldaña, Adonay Castillo (Mario Hugo Méndez), Víctor Manuel Valencia, Will Peñate (Armando Cortez Sandoval), David Cabrera, Mauricio Meneses, Manuel Ramos, Manuel de Jesús Cañada (Rafael Robles). DT: la dupla salvadoreña de Conrado Miranda y Alfredo Ruano. Meneses y Robles debutaban en la selección. Alineación del rival: Eric Martin, Joe Kirkup (Bob McCarthy), John McGrath, Denis Hollywood, Hugh Fisher, Jimmy Gabriel, Terry Paine, Mick Channon (Bobby Stokes), Ron Davies, Brian O’Neil, Thomas Jenkins. DT: Ted Bates Datos del club rival: el Southampton pasaba por un gran momento. Había concluido séptimo de 22 en la liga inglesa y en septiembre disputaría Copa de Ferias, a la postre eliminado por el Athletic de Bilbao. Datos de los jugadores rivales: Channon es, con 21 goles y 46 partidos, el jugador que sin haber participado en fase final de Copa del Mundo o Eurocopa, más encuentros disputó para la selección de Inglaterra. Disputó la eliminatoria hacia Alemania 1974 y Argentina 1978. Asimismo, es el máximo goleador en la historia del Southampton. Ron Davies era un formidable cabeceador. Era tan bueno en este apartado del juego que en 1969 Matt Busby dijo que no tenía competencia en Europa. Seleccionado galés, fue campeón de goleo de la primera división inglesa en 1967 y en 1968 (empatado con George Best). Bobby Stokes, que entró de cambio en ese juego, fue el anotador del gol más importante en la historia del Southampton, el del triunfo 1-0 sobre el Manchester United en la final de FA Cup de 1976. Terry Paine ganó la Copa del Mundo Inglaterra 1966, si bien apenas disputó un encuentro (2-0 sobre México en la primera ronda).
El Salvador-Chelsea(0-1; Baldwin, 14’) Fecha: junio 1, 1971 Estadio: Flor Blanca (San Salvador) Árbitro: José Roberto Henríquez Nota: triangular de fogueo de la selección nacional contra clubes ingleses, previa a la eliminatoria hacia los Juegos Olímpicos Múnich 1972. El evento fue patrocinado por la Cigarrería Morazán. Alineación El Salvador: Ricardo Tadeo Martínez, Tránsito Ángel, Mario Hugo Méndez, Ricardo Ruballo, Francisco Manuel Zaldaña, Will Peñate, Manuel Ramos, Víctor Manuel Valencia (Julio César Melgar), David Cabrera, Juan José Polío (Abraham Coreas), Armando Cortez Sandoval, Rafael Robles. DT: la dupla salvadoreña de Conrado Miranda y Alfredo Ruano. Polío y Coreas debutaban en la selección. Alineación del rival: John Phillips, John Boyle, Ron Harris, Charlie Cooke, John Dempsey, David Webb, Keith Weller, Tommy Baldwin, Peter Osgood (Paddy Mulligan), Alan Hudson, Peter Houseman. DT: Dave Sexton Datos del club rival: apenas 10 días antes, en el estadio Karaiskakis de Atenas, el Chelsea había conquistado la Recopa de Europa luego de vencer 2-1 al Real Madrid. En su camino al título, venció al Aris Tesalónica griego, al búlgaro CSKA Sofía, al Brujas de Bélgica y al también británico Manchester City. La final, disputada el 19 de mayo de 1971, finalizó 1-1; repetida dos días después, el Chelsea la ganó con goles Osgood y Dempsey, y descuento de Sebastián Fleitas. Datos de los jugadores rivales: del 11 inicial que enfrentó al Real Madrid, 10 jugadores repitieron contra El Salvador, exceptuando al arquero Peter Bonetti, sustituido por el galés John Phillips.
Ron Harris es el jugador con más partidos en la historia liguera del Chelsea. Finalizaría su carrera en el Los Angeles Aztecs alternando con George Best.
Peter Osgood, uno de los grandes playboys de la época, asociado entre otras mujeres a Raquel Welch, disputó la Copa del Mundo México 1970. Disputó minutos como suplente en los encuentros de la primera ronda contra Rumania y Checoeslovaquia.
El entrenador Dave Sexton dirigiría posteriormente, sin suceso, al Manchester United.
El Salvador-Borussia Moenchengladbach(0-2; Simonsen 14’, Vogts 24’) Fecha: 24 de julio de 1976 Estadio: Cuscatlán (San Salvador). Fue el primer partido de la selección en este escenario. Árbitro: Efrén Aguilar (El Salvador) Nota: segundo juego de fogueo de la selección bajo la conducción de Raúl Magaña luego de la destitución de Marcelo Estrada. En el proceso eliminatoria hacia Argentina 1978 El Salvador cambiaría de entrenador otras dos veces (Pinto Beltrao y luego Facio Porta). Alineación El Salvador: Tomás Pineda (Mauricio Alvarenga), Guillermo Rodríguez Bou, Francisco Jovel, Ramón Fagoaga, Carlos Recinos, Eduardo Valdés, Víctor Valencia, Werner Solís, Ismael Díaz (David Cabrera), Baltazar Ramírez Zapata (Abraham Coreas), Félix Pineda (César Acevedo).
DT: Raúl Alfredo Magaña. Alineación del rival: Wolfgang Kleff, Hans Jurgen Wittkamp, Berti Vogts, Hans Klinkhammer, Dietmar Danner, Rainer Bonhof, Ulrich Stielike, Allan Simonsen, Jupp Heynckes, Carsten Nielsen y Gerd Engels. Uno de los suplentes habría sido Horst Wohlers. DT: Udo Lattek. Datos del club rival: el partido se disputó mes y medio después de la consecución de su segundo título consecutivo de la Bundesliga, una racha que se prolongaría al tricampeonato (1974-75, 1975-76 y 1976-77), y mes y medio antes de que iniciara la disputa de la Copa de Europa 1976-77, torneo en el cual finalizaría subcampeón.
A escala continental, el club disputaría cinco finales en esa década, entre una Copa de Europa (perdida ante el Liverpool 3-1 en Roma, en mayo de 1977) y cuatro de la Copa UEFA (ganó 1974-75 ante el Twente y 1978-79 ante el Estrella Roja; perdió 1972-73 ante el Liverpool y 1979-80 ante el Eintrach Fráncfort. En Copa UEFA, empatado con el Juventus y el Inter de Milán como los clubes con más finales en el torneo)
El grupo de maravillosos jugadores que firmó estos éxitos (Netzer, Vogts, Bonhof, Stielike, Simonsen y Heynckes) fue conocido como “los Potros”.
Cromos de Panini de los jugadores
alemanes (desde arriba) Berti
Vogts, Rainer Bonhof y
Josef "Jupp" Heynckes, de la
Copa del Mundo 1974. Los tres
enfrentaron a El Salvador en
el estadio Cuscatlán, en 1976.
Datos de los jugadores rivales: El equipo incluía a cuatro campeones del mundo de Alemania 1974: Berti Vogts (México 1970, marcador de Cruyff en la final de 1974, anotador de autogol en el Milagro de Córdoba de 1978, campeón de la Eurocopa como jugador en 1972 y como entrenador en 1996), Rainer Bonhof (jugador más joven del equipo de 1974, disputó todos los encuentros de Argentina 1978), Jupp Heynckes (tercer máximo goleador histórico de la Bundesliga detrás de Gerd Muller y Klaus Fischer, disputó el juego inaugural y el medio tiempo del partido contra Australia; como entrenador, campeón de Europa con el Real Madrid) y el portero Wolfgang Kleff (no disputó minutos ni en la Eurocopa 1972 ni en el Mundial 1974, desplazado por Sepp Maier), así como al futuro subcampeón de Espana 1982 y campeón de la Eurocopa 1980 Ulrich Stielike (exitoso jugador del Real Madrid alternando con Camacho, Pirri, Del Bosque y Santillana). Asimismo, al danés Allan Simonsen, mundialista en 1986, semifinalista de la Eurocopa 1984, futuro jugador del Barcelona y único jugador de la historia que anotó goles en finales de Recopa, la Copa UEFA y la Copa de Europa.
El Salvador-Vitória de Setúbal(1-2; Zapata 13’, Lito 50’, Lito 77’) Fecha: 19 de noviembre de 1976 Estadio: Cuscatlán (San Salvador) Árbitro: no hay información Nota: segundo juego de fogueo de la selección bajo la conducción de Pinto Beltrao luego de la destitución de Raúl Magaña. Alineación El Salvador: Ricardo Omar Barillas, Jorge Peña, Francisco Jovel, Ramón Fagoaga, Will Peñate (Meléndez Campos), Víctor Manuel Valencia, Werner Solís, Eduardo Valdés (Juan Gilberto Quinteros), David Cabrera (Juan Ramón Martínez), Baltazar Zapata, Jorge González. DT: Aureliano Pinto Beltrao. Fue el primer partido como seleccionado nacional de Jorge Alberto González Barillas. Alineación del rival: Antonio Lopes Vaz, Carlos Cardoso, Mario Baptista Narciso, Joao dos Santos Pacheco Júnior “Sabú”, Jaime da Silva Graca, Francisco Manuel Ramos Silva, Fernando Tomé, Vagner Canotilho, José Mirobaldo Bastos Correia, Joaquim Leonardo Quintas Arcanjo (José Eldon de Araujo Lobo Júnior “Lito”) y Jacinto Joao. DT: Fernando Vaz. Datos del club rival: en aquel entonces sólo había ganados dos veces la Copa de Portugal, y finalizó en el sexto lugar de la temporada 1975-76. Finalizaría noveno de la temporada 1976-77. Datos de los jugadores rivales: Jaime Graca tuvo sus mejores años en el Benfica, incluso anotando el gol del parcial 1-1 en la final de la Copa de Europa 1967-68 ante el Manchester United. Se retiró en 1977. Disputó todos los partidos en la Copa del Mundo Inglaterra 1966, torneo en el cual finalizaron terceros.
Como entrenador, fue asistente de José Torres en México 1986. Murió en febrero de este año. El angoleño Jacinto Joao fue un genial puntero izquierdo, seleccionado nacional portugués; murió en 2004. Hay una estatua en su honor afuera del estadio del Vitoria. “Sabú”, “Lito” y Jacinto Joao eran oriundos de Angola; Vagner y Mirobaldo, de Brasil.
El Salvador-Eintracht Braunschweig(1-1; David Cabrera 53’, Stolsemburg 85’) Fecha: 3 de junio de 1977 Estadio: Cuscatlán (San Salvador) Árbitro: no hay información Nota: primer juego de fogueo de la selección bajo la conducción de Facio Porta, previo a la hexagonal de México rumbo a la Copa del Mundo de 1978. Alineación El Salvador: Mauricio Castillo, Guillermo Rodríguez Bou (Jorge Peña), Francisco Jovel, Ramón Fagoaga, Will Peñate, Joaquín Ventura, Víctor Manuel Valencia, Norberto Huezo (Freddy Rivera), Eduardo Valdés, Elmer Rosa (Ismael Díaz), David Cabrera. DT: Ricardo Facio Porta y Mauricio Quintana. Alineación del rival: Uwe Hain, Wolfgang Grzyb, Franz Merkhoffer, Reiner Hollmann, Friedhelm Haebermann, Aleksandar Ristic, Frank Holzer, Norbert Stolzenburg, Karl Heinz Handschuh (Uwe Krause), Wolfgang Dremmler y Dietmar Erler. DT: Branko Zebec. Datos del club rival: uno de los 16 clubes que fundaron la Bundesliga en1963, fue campeón en 1966-67. Apenas dos semanas antes del fogueo en El Salvador, cerró tercero la temporada doméstica, un punto abajo del campeón Borussia Moenchengladbach. Ese mismo año, Paul Breitner volvería del Real Madrid a Alemania para jugar una sola temporada en el Eintracht Braunschweig, debutando el 6 de agosto de 1977, antes de regresar al Bayern Múnich. Desde entonces ha descendido dos veces, y actualmente milita en la segunda categoría profesional. Datos de los jugadores rivales: Aleksandar Ristic, de nacionalidad bosnia, fue un entrenador de regular éxito en la Bundesliga, dirigiendo entre otros al Hamburgo y al Fortuna Dusseldorf. El portero Uwe Hain sería campeón de Europa con el Hamburgo en 1982-83, como suplente de Ulrich Stein. Wolfgang Dremmler jugaría para el Bayern Múnich y sería parte de la selección alemana subcampeona de la Copa del Mundo de España 1982, titular en todos los partidos, incluyendo la final. El croata Branko Zebec, que como jugador fue mundialista en 1954 y 1958 con Yugoslavia, venía de ganar un doblete con el Bayern Múnich como entrenador en 1969; en el final de su carrera, ganaría una Bundesliga con el Hamburgo en 1980.
El Salvador-FC Bayer 05 Uerdingen (1-2; David Cabrera 22’, Franz Raschid 36’, Hans Peter Mentzel 44’) Fecha: 20 de julio de 1977 Estadio: Cuscatlán (San Salvador)
Árbitro: Mario Salvador Martínez
Nota: partido auspiciado por la farmaceútica Bayer, dentro de la preparación previa a la hexagonal de México rumbo a la Copa del Mundo de 1978.
Alineación El Salvador: Mauricio Castillo, Jorge Peña, Francisco Jovel, Ramón Fagoaga, Will Peñate, Norberto Huezo (Werner Solís), Víctor Valencia, Freddy Rivera, Eduardo Valdés (Jorge González), Elmer Rosas (Ismael Díaz), David Cabrera (Moisés González). DT: Ricardo Facio Porta y Mauricio Quintana.
Alineación del rival: Paul Hesselbach (Manfred Kroke), Jens Steffensen, Paul Hahn, Ludger van der Loo, Norbert Brinkmann, Friedhelm Funkel, Hans Juergen Wloka, Heinz Mostert, Hans Peter Mentzel, Ludwig Lurz, Franz Raschid. DT: Siegfried Melzig.
Datos del club rival: De los que jugaron contra El Salvador en 1977, Norbert Brinkmann, Van der Loo y Friedhelm Funkel alinearon en la final de Copa de Alemania 1985 que el Bayer Uerdingen le ganó 2-1 al Bayern Múnich, la máxima cota de este club, que ha disputado 14 temporadas con interrupciones en la Bundesliga, la última de ellas en 1996. En julio de 1977, se encontraba en la segunda división alemana, y recién había concluido en cuarto lugar la temporada 1976-77.
Datos de los jugadores rivales: Friedhelm Funkel ha dirigido a ocho clubes en la Bundesliga, incluyendo al Colonia y al Eintrach de Fráncfort.
Hans Juergen Wloka había campeonado con el Borussia Moenchengladbach en 1971.
Norberto Huezo en el apretón de manos con el capitán del Vitória de Setúbal, Octavio Machado, futuro auxiliar de Artur Jorge en el Oporto campeón de Europa 1987. Foto de LPG
El Salvador-Vitória de Setúbal (2-1; Norberto Huezo, penalti 43’, Vítor Madeira, Jorge González) Fecha: 2 de agosto de 1981 Estadio: Cuscatlán (San Salvador) Árbitro: Mauricio Rolando Morazán Nota: partido inaugural de la triangular Copa Salvador del Mundo, preparatoria para la hexagonal de Honduras rumbo a la Copa del Mundo de 1982. Luego, Gremio de Portoalegre golearía 5-0 al Vitoria y 3-2 en la final a El Salvador. Alineación El Salvador: Ricardo Guevara Mora, Mario Castillo, Francisco Jovel, Miguel Arévalo, Carlos Recinos, Norberto Huezo, José Luis Rugamas, Juan Quinteros, José María Rivas, Ever Hernández (Silvio Romeo Aquino) y Jorge González. DT: Mauricio Rodríguez, Salvador Mariona y José Castro. Alineación del rival: Antonio Jorge Rodrigues Amaral, Rui Antonio Tavares Cerdeira, Luís Fernando Peixoto Gonçalves Sobrinho, Francisco Manuel Ramos Silva, Cícero José Xavier de Lima, Octavio Joaquim Coelho Machado, Jorge Fernando Pinheiro de Jesús, Peter Surray, Vítor Manuel da Graca Madeira. Faltan los nombres de dos jugadores. DT: Rodrigues Díaz. Datos del club rival: en aquel entonces sólo había ganados dos veces la Copa de Portugal, y finalizó en el sexto lugar de la temporada 1975-76. Finalizaría noveno de la temporada 1976-77. Datos de los jugadores rivales: de los rivales de 1976, sólo repitió Francisco Ramos Silva.
Jorge Pinheiro de Jesús es el actual entrenador del Benfica, con el que campeonó en 2009-2010.
Octavio Coelho fue bicampeón con el Oporto antes de recalar en el Vitória, adonde se retiraría. Como entrenador, fue asistente de Artur Jorge y conquistó con el Oporto la Copa de Europa 1986-87 ante el Bayern Múnich.
Luis Sobrinho fue convocado a la Copa del Mundo México 1986, aunque no disputó ni un minuto.
Cícero era brasileño; Surray, alemán.
El de abajo es Francois van
der Elst, seleccionado belga
en 1982, rival de El Salvador en la
Copa del Mundo; el de arriba es Franky
van der Elst, rival nuestro a nivel de clubes,
mundialista de 1986 a 1998.
El Salvador-Racing White (1-2; Tchichosen 22’, White o While 54’, Luis Zapata) Fecha: 23 de mayo de 1982 Estadio: Cuscatlán (San Salvador) Árbitro: Tomás Herrera García Nota: partido amistoso previo a la Copa del Mundo España 1982. Alineación El Salvador: Ricardo Guevara Mora, Mario Castillo, Jaime Rodríguez, Ramón Fagoaga (Miguel Arévalo), Carlos Recinos, José Luis Rugamas, Joaquín Ventura (Luis Ramírez Zapata), Norberto Huezo, José María Rivas, Ever Hernández y Jorge Alberto González.
DT: Mauricio Rodríguez, Salvador Mariona y José Castro. Alineación del rival: Jan Ruiter, Yves de Greef, Patrick Golliere, Michel de Wolf, Marc Trigaux, Franky van der Elst, René Desaeyere, Alain Cneudt (Filip Dewaele), Steen Thychosen, Paul de Mesmaeker y Nico Jansen. DT: Cor Brom. Datos del club rival: el Racing White Daring Molenbeek nació en 1973 como la fusión de dos clubes. Su máximo logro fue la liga belga 1974-75. Finalizó 7º. en la liga 1980-1981, sería 11º. en 1981-82. Datos de los jugadores rivales: El portero Jan Ruiter fue seleccionado nacional holandés, y convocado aunque sin ver minutos a la Eurocopa de Naciones 1976, suplente de Piet Schrijvers y de Jan Jongbloed.
El delantero Nico Jansen disputó un partido para la selección holandesa.
Michel de Wolf disputaría partidos en las Copas del Mundo México 1986, Italia 1990 y E.U.A. 1994. Steen Thychosen fue seleccionado nacional danés; convocado a la fase final de la Eurocopa de Naciones Francia 1984, no disputó ni un minuto.
Franky van der Elst disputó un total de 14 partidos en las fases finales de la Copa del Mundo, pues intervino en México 1986, Italia 1990, Estados Unidos 1994 y Francia 1998. No confundir con Francois van der Elst, que jugó medio tiempo contra El Salvador en España 1982.
El Salvador-PSG(2-1; Norberto Huezo 7’, N’Gom 10’, Ever Hernández 21’) Fecha: 30 de mayo de 1982 Estadio: Cuscatlán (San Salvador) Árbitro:no hay información Nota: partido amistoso previo a la Copa del Mundo España 1982. Alineación El Salvador: Ricardo Guevara Mora (Eduardo Hernández), Mario Castillo, Jaime Rodríguez, Ramón Fagoaga, Carlos Recinos, , José Luis Rugamas, Luis Ramírez Zapata (Joaquín Ventura), Norberto Huezo, José María Rivas (Guillermo Lorenzana Ragazzone), Ever Hernández y Jorge González. DT: Mauricio Rodríguez, Salvador Mariona y José Castro. Alineación del rival: Franck Merelle, Thierry Bacconnier, Dominique Bathenay, Didier Toffolo, Jean Marc Pilorget, Eric Renaut, Yannick Guillochon, Boubacar Sarr, Michel N’Gom, Gilles Cardinet y Daniel Sánchez. DT: Georges Peyroche. Datos del club rival: fundado en agosto de 1970 como la fusión de dos clubes, apenas dos semanas antes, el 15 de mayo de 1983 el PSG había ganado el primer título de su historia, la Copa de Francia 1981-82.
De los jugadores que vencieron en aquella final en penaltis al Saint Etienne (adonde jugaba Michel Platini), no viajaron a El Salvador o no pudimos ver en acción por decisión técnica al portero Dominique Baratelli, Philippe Col, Jean Claude Lemoult, Luis Fernández, Mustapha Dahleb, Ivica Surjak, Nabatingue Toko ni a Dominique Rocheteau, es decir, a ocho de los titulares. Datos de los jugadores rivales: Dominique Bathenay disputó los partidos contra Argentina y Hungría en la primera ronda de la Copa del Mundo Argentina 1978. Como entrenador, dirigió a Seychelles, Qatar y a los Emiratos Árabes Unidos.
Jean Marc Pilorget es el jugador con más partidos con la camiseta del PSG de todos los tiempos.
Boubacar Sarr es de origen senegalés. Fue seleccionador de su país entre 1993 y 1994.
Daniel Sánchez es de origen marroquí.
El Salvador-Colonia(0-4; Littbarski 26’, Dickel 36’, Steiner 56’, Littbarski) Fecha: 11 de enero de 1985 Estadio: Cuscatlán (San Salvador) Árbitro:no hay información Nota: partido de fogueo para la selección nacional que disputaría la triangular eliminatoria hacia México 1986 contra Honduras y Surinam. Debido a la sanción que FIFA le impuso a Raúl Magaña, seleccionador nacional, luego del partido 0-1 en Los Ángeles del 11 de octubre de 1984, después que El Salvador se quedara con siete jugadores y el amistoso fuera suspendido, nuestra selección disputó este encuentro sin entrenador. Alineación El Salvador: José Luis Munguía, Marcial Turcios, Ramón Fagoaga, Paco Jovel (Atilio Estrada), Jorge Ábrego, Manuel de Jesús Quezada, José Luis Rugamas, Mauricio Alfaro, Mauricio Perla, Baltazar Zapata y José María Rivas. Alineación del rival: Harald Schumacher, Dieter Prestin, Karl Heinz Geils, Mathias Honerbach, Paul Steiner, Jimmy Hartwig, Pierre Littbarski, Hans Peter Lehnhoff, Uwe Bein, Stephan Engels y Norbert Dickel. DT: Hannes Lohr. Datos del club rival: ocho de los 11 titulares que vencieron a El Salvador disputarían en mayo de 1986 la final a doble juego por la Copa UEFA ante el Real Madrid, que perderían 1-5 y 2-0.
Sería el máximo momento del Colonia luego de la lejana época de oro en la que ganó tres bundesligas, la última de ellas en 1977-78. Tercero en la temporada doméstica 1984-85, después de perder su única final continental vendrían las vacas flacas, hasta descender en 1998. Datos de los jugadores rivales: Harald Schumacher disputó y perdió las finales de las Copas del Mundo España 1982 y México 1986.
Su incidente con el francés Patrick Battiston marcó el torneo y su carrera, al punto que en Francia aún se le guarda animadversión. En el vídeo se aprecia todo el episodio, que concluyó con Battiston en coma, con una vértebra dañada y tres dientes menos, y Schumacher diciendo "Si lo único que perdió fueron tres dientes, yo le pago el dentista".
Pierre Littbarski también perdió las finales de 1982 y 1986 (esta última desde la banca) pero jugó y ganó en la de Italia 1990. También disputó las ediciones 1984 y 1988 de la Eurocopa de Naciones.
Stephan Engels perdió la final de la Copa del Mundo España 1982, pero como banca. No disputó un solo minuto en aquel torneo.
Mathias Honerbach es entrenador auxiliar en el Werder Bremen desde hace siete años.
Paul Steiner fue campeón en la Copa del Mundo Italia 1990, aunque no disputó ni un minuto.
Jimmy “Café Tinto” Hartwig se convirtió, en 1979, en apenas el segundo hombre de raza negra en jugar para la selección alemana.
Uwe Bein fue campeón en la Copa del Mundo Italia 1990, aunque no disputó la final. En ese torneo anotó dos goles; también fue suyo uno de los dos goles del Colonia en la vuelta de la final de la Copa UEFA 1985-86 ante el Real Madrid.
El entrenador Hannes Lohr ganaría bronce en los Juegos Olímpicos Seúl 1988.
El Salvador-SV Spittal an der Drau (3-1; Will Huezo 43’, José María Rivas 44’, Zapata 63’, Coshning 70’) Fecha: 16 de enero de 1985 Estadio: Cuscatlán (San Salvador) Árbitro: José Ismael Ramos Nota: partido de fogueo para la selección nacional que disputaría la triangular eliminatoria hacia México 1986 contra Honduras y Surinam. Primer partido como seleccionador del argentino Juan Quartarone, recién coronado campeón con el Club Deportivo FAS. Alineación El Salvador: José Luis Munguía, Marcial Turcios, Ramón Fagoaga, Freddy Orellana, Jorge Ábrego, Mauricio Alfaro (Patricio Mancía), Julio Herrera, José Luis Rugamas, Will Huezo, Baltazar Zapata (Mauricio Perla) y José María Rivas (Jesús Vásquez). Alineación del rival: Wolfgang Knaller, Wolfgang Gritzner, Mario Brenter, Helmut Grischenig, Bernhard Knaller, Milan Troselj, Johann Rabitsch, Herwig Kircher, Hermann Gritschacher (Arnold Freissegger), Heinz Singerl y Edmond Tomic (Gerald Kotschnig). DT: Kurt Mesner. Datos del club rival: equipo habitual de la tercera división austríaca, ascendió a la segunda en 1981-1982, y a la Bundesliga en 1983-84; desde entonces peleó media tabla hacia abajo y descendió en 1991. Como parte de esta gira por América Central, visitaría y derrotaría 2-1 a la selección costarricense en febrero de 1985. Terminaría 13º. de 16 equipos en 1984-85. Datos de los jugadores rivales: Wolfgang Knaller fue convocado a la Copa del Mundo Francia 1998, aunque no disputó un solo minuto. El kosovar Edmont Tomic fue un importante jugador de la liga yugoeslava entre 1975 y 1984.
El Salvador-Colonia(0-2; Dickel 57’, Engels 75’)
Fecha: 20 de enero de 1985 Estadio: Cuscatlán (San Salvador) Árbitro: Tomás Herrera García Nota: partido de fogueo para la selección nacional que disputaría la triangular eliminatoria hacia México 1986 contra Honduras y Surinam. Alineación El Salvador: Ricardo Guevara Mora, Carlos Villatoro, Marcial Turcios, Ramón Fagoaga, Freddy Orellana, Patricio Mancía, Julio Herrera (Mauricio Perla), José Luis Rugamas,
Will Huezo (Jesús Vásquez), Baltazar Zapata y José María Rivas. DT: Juan Quartarone. Alineación del rival: Harald Schumacher, Dieter Prestin, Gerhard Strack, Mathias Honerbach, Karl Heinz Geils, Paul Steiner, Jimmy Hartwig, Andreas Gielchen, Pierre Littbarski, Norbert Dickel y Stephan Engels. DT: Hannes Lohr. Datos del club rival:ocho de los 11 titulares que vencieron a El Salvador disputarían en mayo de 1986 la final a doble juego por la Copa UEFA ante el Real Madrid, que perderían 1-5 y 2-0.Sería el máximo momento del Colonia luego de la lejana época de oro en la que ganó tres bundesligas, la última de ellas en 1977-78. Tercero en la temporada doméstica 1984-85, después de perder su única final continental vendrían las vacas flacas, hasta descender en 1998. Datos de los jugadores rivales: las únicas variantes respecto del equipo que había goleado a El Salvador nueve días antes fueron Gerhard Strack y Andreas Gielchen.
El Salvador-SSW Innsbruck (0-0) Fecha: 10 de febrero de 1985 Estadio: Cuscatlán (San Salvador) Árbitro:no hay información Nota: partido de fogueo para la selección nacional que disputaría la triangular eliminatoria hacia México 1986 contra Honduras y Surinam. Alineación El Salvador: José Luis Munguía, Tomás Lucero, Francisco Jovel, Ramón Fagoaga, Jorge Ábrego, José Luis Rugamas, Mauricio Alfaro, Baltazar Zapata, Miguel González (Will Huezo), Ever Hernández (Carlos Vargas) y José María Rivas. DT: Juan Quartarone. Alineación del rival: Fuad Dulic, Zoltan Kereki, Hugo Hovenkamp, Robert Auer, Michael Streiter, Gert Jorgensen, Robert Idl, Arnold Koreimann, Thomas Pfeiler, Alfred Roscher y Kurt Welzl. DT: Werner Schwarz. Datos del club rival: tras debutar en la Bundesliga austriaca en 1964, y de ganarla por vez primera en 1971, el club vivió su época de oro entre 1972 y 1977, ganando cinco ligas. Descendido en 1978-79, ascendió en 1980-81, y mantuvo nivel competitivo por varios años, hasta que su licencia quedó en manos del FC Tirol, a finales de los ochenta. En 1984-85, finalizó 4o. Datos de los jugadores rivales: los extranjeros del equipo eran el portero yugoslavo bosnio Dulic, el húngaro Kereki, el holandés Hovenkamps y el danés Jorgensen. Zoltan Kereki era entonces un veterano al final de su carrera, que incluyó como cenit la convocatoria a la Copa del Mundo Argentina 1978, en la cual fungió como capitán ante argentinos, italianos y franceses. Hugo Hovenkamp disputó 31 internacionales con la selección holandesa; aunque fue convocado, no disputó ni un minuto de la Copa del Mundo Argentina 1978 por lesión. Michael Streiter disputó los tres partidos de Austria en la Copa del Mundo Italia 1990. Actualmente es el entrenador auxiliar del Red Bull Salzburg. Kurt Welzl disputó medio tiempo en los partidos contra Argelia, Francia e Irlanda del Norte de la Copa del Mundo de España 1982.
El Salvador-Hamburgo(0-2; Tobias Homp 29’, Faxe Jensen 31’) Fecha: 1 de febrero de 1989 Estadio: Cuscatlán (San Salvador) Árbitro: Carlos Ortiz Cardoza Nota: juego preparatorio antes que El Salvador disputara la pentagonal eliminatoria hacia la Copa del Mundo Italia 1990 contra Estados Unidos, Costa Rica, Trinidad y Tobago, y Guatemala. Alineación El Salvador: Ricardo Guevara Mora, William Chachagua (Nelson Rivera Portillo), Leonel Cárcamo, Geovanni Trigueros, Jorge Ábrego, Baltazar Zapata (Juan Ramón Pacheco), Fernando Lazo (Dagoberto López Medrano), Mauricio Cienfuegos (Guillermo Rivera), Salvador Coreas, Osmel Zapata (Óscar Ulloa) y Ricardo García. DT: Miroslav Bucasinovich. Alineación del rival: Richard Golz, Ditmar Jakobs, Marcus Marin, Jan Furtok, Manfred Kaltz, Sascha Jusufi, Faxe Jensen, Tobias Homp (Hans Werner Moser), Fred Klaus, Thomas von Heesen, Andreas Merkle. DT: Willi Reimann. Datos del club rival: el Hamburgo, único equipo que nunca descendió de la Bundesliga alemana desde su fundación en 1963, ya había concluido su época de oro (1976-1987) durante la cual ganó dos Copas de Alemania, tres ligas, y la Copa de Europa de 1982-83 ante el Juventus. Del equipo que venció a los italianos, sobrevivían Manfred Kaltz, Ditmar Jakobs y el entonces suplente Thomas von Heesen. En la liga 1988-89, finalizarían en el cuarto lugar. Datos de los jugadores rivales: Manfred Kaltz disputó 13 partidos completos en Copa del Mundo, seis de ellos en Argentina 1978 y siete, final incluida, en España 1982, así como las fases finales de la Eurocopa de Naciones 1976 y 1980, y los Juegos Olímpicos de Múnich 1972. Ditmar Jakobs disputó completos cinco partidos de la Copa del Mundo México 1986, incluyendo la semifinal y la final. John “Faxe” Jensen anotó el gol con el que Dinamarca abrió la ruta de su victoria sobre Alemania en la final de la Eurocopa de Naciones 1992. Futbolista del año en Dinamarca en 1987, luego del Hamburgo militó cuatro temporadas en el Arsenal de Inglaterra. Jan Furtok disputó los últimos 30 minutos del juego de octavos de final contra Brasil que Polonia perdió 4-0 en la Copa del Mundo México 1986.
El Salvador-Hamburgo(1-3; 30’, Milton Meléndez 38’) Fecha: 16 de enero de 1992 Estadio: Los Ángeles, California Árbitro: no hay información Nota: juego amistoso de preparación para la selección que disputaría eliminatoria hacia Copa del Mundo Estados Unidos 1994. Alineación El Salvador: Carlos Rivera, Nelson Rivera Portillo, Giovanni Trigueros, Mario Meza Mayén, Misael Rodríguez, Juan Agustín Gámez (Joaquín Canales), Milton Meléndez (Dagoberto López Medrano), Fernando Lazo, Marlon Menjívar, Raúl Díaz Arce y Salvador Coreas. DT: Jorge Aude. Alineación del rival: no hay información. Datos del club rival: el Hamburgo, único equipo que nunca descendió de la Bundesliga alemana desde su fundación en 1963, ya había concluido su época de oro (1976-1987) durante la cual ganó dos Copas de Alemania, tres ligas, y la Copa de Europa de 1982-83 ante el Juventus. En la liga 1991-92, finalizaría en el 12o. lugar. Datos de los jugadores rivales: no hay información.
Los únicos datos de los cuatro juegos de
agosto de 1992 fueron brindados por el
entrenador Aníbal "el Maño" Ruiz al
historiador Alejandro Gómez Vides. Jugadores
consultados sostienen que tres de estos partidos
fueron con público, no de entrenamiento.
El Salvador- SV Spittal (2-1; Leonel Cárcamo 28’, Harald Banesprater 48’, Jorge González) Fecha: 19 de agosto de 1992 Estadio: Trieste, Italia Árbitro: no hay información Nota: gira de preparación previa a la segunda etapa de la eliminatoria hacia Copa del Mundo Estados Unidos 1994,
que sería un cuadrangular Canadá, Bermudas y Jamaica. Alineación El Salvador: Raúl García, Jorge Morán Mojica, Fredy Orellana, Leonel Cárcamo, Mario Mayén, Jorge Ábrego, Carlos Castro Borja, Guillermo Rivera, Pedro Vásquez (Alfredo Vásquez), Óscar Ulloa (Milton Meléndez) y Jorge González. DT: Aníbal Ruiz. Alineación del rival: no hay información. Datos del club rival: equipo habitual de la tercera división austríaca, ascendió a la segunda en 1981-1982, y a la Bundesliga en 1983-84; desde entonces peleó media tabla hacia abajo y descendió en 1991. En 1992-93, finalizaría segundo de la segunda división. Datos de los jugadores rivales: no hay información.
El Salvador-Udinese (0-4) Fecha: 19 de agosto de 1992 Estadio: Udine, Italia Árbitro:no hay información Nota: gira de preparación previa a la segunda etapa de la eliminatoria hacia Copa del Mundo Estados Unidos 1994, que sería un cuadrangular contra Canadá, Bermudas y Jamaica. Alineación El Salvador: Carlos Rivera, Jorge Morán Mojica (Milton Meléndez), Fredy Orellana, Leonel Cárcamo, Mario Mayén, Miguel Estrada (Jorge Ábrego), Carlos Castro Borja, Guillermo Rivera, Pedro Vásquez (Alfredo Vásquez), Óscar Ulloa (Joaquín Canales) y Jorge González. DT: Aníbal Ruiz. Alineación del rival: no hay información. Datos del club rival: no hay información. Datos de los jugadores rivales: no hay información.
El Salvador-Scevigliano(1-1; Jorge González) Fecha: 21 de agosto de 1992 Estadio: no hay información Árbitro: no hay información Nota: gira de preparación previa a la segunda etapa de la eliminatoria hacia Copa del Mundo Estados Unidos 1994, que sería un cuadrangular contra Canadá, Bermudas y Jamaica. Alineación El Salvador:Raúl García, Jorge Morán Mojica (Milton Meléndez), Fredy Orellana, Leonel Cárcamo, Mario Mayén, Jorge Ábrego, Carlos Castro Borja (Alfredo Vásquez), Guillermo Rivera, Pedro Vásquez , Óscar Ulloa y Jorge González (Joaquín Canales). DT: Aníbal Ruiz.
Alineación del rival: no hay información. Datos del club rival: no hay información. Datos de los jugadores rivales: no hay información.
El Salvador-Belnsag(3-0; Jorge González anotó dos goles, Carlos Castro Borja) Fecha: 23 de agosto de 1992 Estadio: no hay información Árbitro: no hay información Nota: gira de preparación previa a la segunda etapa de la eliminatoria hacia Copa del Mundo Estados Unidos 1994, que sería un cuadrangular contra Canadá, Bermudas y Jamaica. Alineación El Salvador: Carlos Rivera, Milton Meléndez, Fredy Orellana (Giovanni Trigueros), Leonel Cárcamo, Mario Mayén (Alfredo Vásquez), Jorge Ábrego, Carlos Castro Borja, Guillermo Rivera, Pedro Vásquez, Óscar Ulloa y Jorge González (Joaquín Canales). DT: Aníbal Ruiz. Alineación del rival: no hay información. Datos del club rival: no hay información. Datos de los jugadores rivales: no hay información.
Desde la izquierda, de pie: Carlos Rivera, Mario Mayén,
Fernando Lazo, Pedro Vásquez, Miguel Estrada, Fredy Orellana;
sentados: Salvador Coreas, William Osorio, Raúl Díaz Arce,
Milton Meléndez y William Renderos. Foto de LPG
El Salvador-Saarbrucken (2-0; Raúl Ignacio Díaz Arce 1’, Pedro Vásquez 89’) Fecha: 7 de febrero de 1993 Estadio: Cuscatlán (San Salvador) Árbitro: Victorino Rodríguez Portillo Alineación El Salvador: Carlos Rivera, William Osorio, Fredy Orellana, Mario Mayén, Miguel Estrada (Jorge Ábrego), Fernando Lazo (Alfredo Vásquez), Pedro Vásquez, Milton Meléndez (Julio Palacios), William Renderos, Raúl Díaz Arce, Salvador Coreas (Guillermo Rivera). DT: Jorge Vieira Alineación del rival: Marco Kostmann, Bernd Eichmann, Wenanty Fuhl, Michael Kostner, Thomas Zechel, Juergen Lange, Thomas Kristl, Wolfgang Schüler, Henning Buerger, Thomas Stickroth, Yuri Savichev. DT: Peter Neururer. Datos de los jugadores rivales: Thomas Zechel había formado parte del plantel del Bayer Leverkusen que ganó la Copa UEFA en 1987-88. Yuri Savichev fue medalla de oro en el torneo de fútbol de los Juegos Olímpicos Seúl 1988; suyo fue el gol en el extratiempo que dio a los soviéticos el triunfo 2-1 sobre el Brasil de Romario, Careca, Bebeto y Claudio Taffarel, entre otros futuros cracks. Peter Neururer ascendió al equipo a la Bundesliga en 1991-1992; luego de entrenarlo hasta 1993, desfilaría por otros siete clubes alemanes, incluyendo al Colonia y al Hánnover 96.