Como buen historietista, hizo suyos un estilo de dibujo y una narrativa insólitamente frescas. Como buen intelectual, no despreció al hombre de la calle, convirtiéndolo en protagonista de su discurso. Como buen latinoamericano, retrató la coyuntura y la estructura con fidelidad.
Joaquin Salvador Lavado es considerado por muchos como el pionero del nuevo comic latinoamericano, como el pampero que dejó marcado con su paso, por los llanos campeados por la desidia, un camino que luego seguirían otros insignes como su connacional Fontanarrosa y el extremista Rius -igualmente genial-.¡Y eso que nunca se tomó la sopa!
Su hija predilecta odia la sopa. Mafalda reivindica el valor del churro y el chocolate, acaso poco nutritivos pero no por eso menos deliciosos, por sobre el oprobio vitamínico de ese esperpento denominado caldo. Sin embargo, su padre hizo del menjurje aguado la clave de un éxito de 43 años, los que cuenta como profesional de la historieta.
Fundiendo en uno solo unos gramitos de surrealismo, una poca de absurdo, mucha introspección y un sobrecito de existencialismo y cotidianeidad -en cubitos-, Joaquín Lavado se ganó un lugar de privilegio en el comic mundial, elevando la inteligencia a la categoría de superhéroe.
Los primeros años
Quino -diminutivo de Joaquín- nació en Mendoza, Argentina, el 17 de julio de 1932. Menor de tres hermanos, apenas contaba tres abriles cuando su tío, un dibujante publicitario, le descubrió el mundo de los dibujitos, entreteniéndole toda una noche con sus monitos. Tras la muerte de su madre, en1945, y la de su padre, en 1948, el joven se entrega por completo al arte como sustituto del cariño. Luego de inscribirse -y abandonar muy pronto- la Escuela de Bellas Artes, dibuja su primera historieta con fines comerciales en 1950.
Ese primer intento no resultó del todo gratificante, y no logra vender ni uno solo de sus chistes. Tras cuatro años de insistencia, consigue que el semanario "Esto es" le publique algunas cosas, y el siguiente lustro sería un trabajo de hormiga soviética, metiendo un cuentecito por aquí y un refrancito por allá.
Contando, a los 28 años, con una buena colocación profesional, se casa con Alicia Colombo, que sería su compañera para toda la vida, y monta su primera exposición en una librería de Buenos Aires. Todo caminaba sobre ruedas para un hombre común y corriente, con expectativas comunes y corrientes y una capacidad intelectual común y corriente. Pero, tratándose de Quino...
En 1963, azuzado por su esposa, la fuerza nutricia para renacer todas las mañanas, publica su primer libro de recopilación de chistes gráficos, editado con el poco sugestivo título de "Mundo Quino".
Medianamente aburguesado -"fresa", como diría Ana-, Joaquín se juega la estabilidad económica de su incipiente matrimonio, buscando dinero debajo de las piedras. Por otro lado, se la había cruzado entre ceja y ceja hacer una tira cómica de niños. Consciente que los infantes tienen, además de una ternura intrínseca, una psicología diferente, intuía el potencial de esa idea. Y un día, la necesidad y la gana se cruzaron a la vuelta de un café.
Su amigo Miguel Brascó lo contactó con Agens Publicidad. Los ejecutivos de la agencia publicitaria querían promocionar los electrodomésticos Mansfield, a través de una campaña encubierta, acaso una historieta que combinase al revolucionario Peanuts -Rabanitos- con la tradicional y clase mediera Blondie -Pepita-.
Quino acepta, e idea una familia promedio en la que pueden reconocerse a una niña de pelo duro, simpática pero no bonita, como personaje central. También están los padres de la beba, y una retahila de enanos poderosamente entrañables. A media labor, la agencia recuerda al artista una regla de oro: el nombre de todos los personajes debe comenzar con "M", en alusión a Mansfield.
No hay problema. Quino recuerda que en la novela "Dar la cara", de David Viñas, se habla de una pequeña llamada Mafalda, y adopta el nombre para su protagonista. Agens resuelve entregarle la tira al diario "Clarín", pero los editores perciben la publicidad encubierta y el acuerdo se rompe.
La campaña no se hace y los productos Mansfield nunca llegaron al mercado. Un poco abochornado, pero consciente de la calidad del trabajo, Quino lleva las tiras a "Gregorio", el suplemento humorístico de la revista "Leoplán", creado y dirigido por Brascó. Impresionado por el homenaje a "Periquita" que cree entrever en el dibujo, Brascó publica tres de las tiras. Dicen que hasta Julio Cortazar quedó prendado del personaje...
Exito mundial
Al año siguiente, a pedido de la revista de actualidad política Primera Plana, dirigido por su querido amigo Julián Delgado, Mafalda debuta oficialmente como tira cómica regular, el 29 de septiembre de1964. La efervescencia política en Argentina, dominada por el populismo militar y la oligarquía porteña, tocaron el hombro de Quino, que comenzó a darle texto a su personaje. Mafalda comenzó entonces a exhibir un inédito espíritu de justicia social, con humor pensante y cáustico. Siendo la sociedad argentina una que se precia de la palabra bien tratada y el juicio elaborado con puntillismo -por algo el resto de latinoamericanos los vemos con algo de recelo-, la creación de Joaquín hizo clic inmediato.
Al año siguiente, a pedido de la revista de actualidad política Primera Plana, dirigido por su querido amigo Julián Delgado, Mafalda debuta oficialmente como tira cómica regular, el 29 de septiembre de1964. La efervescencia política en Argentina, dominada por el populismo militar y la oligarquía porteña, tocaron el hombro de Quino, que comenzó a darle texto a su personaje. Mafalda comenzó entonces a exhibir un inédito espíritu de justicia social, con humor pensante y cáustico. Siendo la sociedad argentina una que se precia de la palabra bien tratada y el juicio elaborado con puntillismo -por algo el resto de latinoamericanos los vemos con algo de recelo-, la creación de Joaquín hizo clic inmediato.
Con ella aparecieron sus padres, un típico matrimonio de clase media, y luego su hermanito Guille. A su alrededor estuvieron sus amiguitos: Manolito, el pragmático hijo del almacenero; Susanita, la que sueña con un hogar, y varios hijos; el autodesvalorizado Felipe; Miguelito, un simpático filósofo de lo intrascendente; y Libertad, una diminuta intelectual de izquierda.
El periódico "El Mundo" ofreció buena plata por la vedette, que salió de "Primera Plana" el 9 de marzo de 1965.
Al año siguiente se produce la primera recopilación de tiras de Mafalda en un libro. La edición se agotó en dos días, y si bien en diciembre de 1967 "El Mundo" desaparece, Quino continúa trabajando, de suerte que con su mudanza al semanario "Siete días", en 1968, el éxito continúa in crescendo. Comienza a publicarse en varios países de Sudamérica, y en 1969 surge "Mafalda, la Contestaria", primer libro europeo dedicado al personaje. La edición italiana fue prologada por el intelectual Umberto Eco, quien escribiría en uno de los acápites, que la nena es una "heroína iracunda que rechaza al mundo tal cual es... reivindicando su derecho a seguir siendo una niña que no quiere hacerse cargo de un universo adulterado por los padres". Luego, el madrileño semanario "El Triunfo" empezaría a publicar otros trabajos del dibujante argentino.
El adiós
El tipo estaba volviéndose loco, haciendo tiempo para sentirse cansado. En 1972, tras firmar contratos de merchandising para evitar especulaciones con el personaje,debe colaborar en la producción de una serie animada de Mafalda, dirigida por Catú, y todavía se permite, en colaboración con la editorial Siglo XXI, publicar su segunda antología de chistes gráficos, denominada "A mi no me grite".
El tipo estaba volviéndose loco, haciendo tiempo para sentirse cansado. En 1972, tras firmar contratos de merchandising para evitar especulaciones con el personaje,debe colaborar en la producción de una serie animada de Mafalda, dirigida por Catú, y todavía se permite, en colaboración con la editorial Siglo XXI, publicar su segunda antología de chistes gráficos, denominada "A mi no me grite".
Ortodoxo, tal vez demasiado tímido, pero en todo caso consecuente con el contacto personal exigido por su creación, Quino no se apoyaba en nadie para trabajar, a diferencia de las grandes casas editoriales yanquis -DC Comics o Marvel Comics-. Agotado, repetitivo, decidió poner fin a las andanzas de su famosa hija. El 25 de julio de 1973, se presenta, con cara de pocos amigos y una lágrima en el alma, a la redacción de "Siete días", y entrega las cuatro últimas tiras de Mafalda. Se traslada a vivir a Milán, y desde entonces produce 13 libros de humor gráfico: "Yo que Usted" (1974), "Bien gracias y Ud...?" (1976), "Hombres de Bolsillo" (1977), "Gente en su sitio" (1978), "La Buena Mesa" (1980), "Ni arte ni parte" (1981), "Dejenme Inventar", (1983), "Quinoterapia" (1985), "Si, Cariño" (1987), "Potentes, Prepotentes e Impotentes" (19899, "Humano se nace" (1991), "Yo no fui" (1994) y "Que mala es la gente" 1996).
Mientras, Mafalda era homenajeada en 26 idiomas, y sólo en Argentina, sus libros vendieron veinte millones de copias. Ganador del Trofeo Palma de Oro del Salón Internacional del Humorismo, nombrado "Caricaturista del Año" en Montreal, y "Ciudadano Ilustre como Maestro del Humor, la Sensibilidad y la Justicia de Proyección Nacional e Internacional" de Mendoza, incluso se le nomina rey de los restaurantes y cafeterías de Madrid, por haber contribuido con sus manifestaciones gráficas al prestigio y la difusión gastronómica. Claro, esa gente no vendía sopa.

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